Un día vino un adolescente de unos 16 años al confesionario, después de realizar su confesión me comentó: “Padre, frecuentemente tengo problemas con mis padres, porque yo quiero ver algunos programas en la televisión y ellos no me dejan”, entonces yo le pregunté: “¿Qué tipo de programas ves? ¿Por qué no te dejan verlos? ¿Te han dicho las razones?” Él me decía: “Es que a veces quiero ver en la televisión series que vienen de EU, por ejemplo a mí me gusta una serie que se llama ‘two and a half men’, pero mi mamá me dice que no es apropiada para mí, yo no le veo nada malo, Padre ¿verdad que yo puedo ver cualquier programa de la TV?”, le respondí: “No, no puedes ver cualquier programa de la TV, porque hay programas que promueven antivalores contrarios a nuestra fe o contrarios al evangelio, por ejemplo esa serie que me mencionas he sabido que promueve el desorden o la promiscuidad sexual, la falta de respeto a los padres de familia, promueve las relaciones prematrimoniales, hace ver la separación matrimonial como lo más normal, entonces ese tipo de programas de la TV no pueden ser vistos por un cristiano coherente con su fe. No todo lo que está en la TV lo podemos ver, sólo porque está ahí. Hoy incluso en los programas cómicos de la TV se ha caído en la comedia corriente, vulgar, ofensiva y soez; ya no son los programas que en otro tiempo entretenían y hacían reír sin ofender, con verdadero humorismo blanco e ingenioso, como el de Cantinflas, por ejemplo. Creo que cuando un comediante debe recurrir a la expresión vulgar y al doble sentido ya perdió la esencia del comediante verdadero que debe buscar con inteligencia la risa del público sin ofender. Lo mismo puede decirse de las telenovelas, que en general son tramas basadas en el engaño, en la mentira, en la infidelidad, en la avaricia, en el afán de poder, en una palabra que promueven o alientan comportamientos contrarios al evangelio, ¿entiendes esto?”. Después de escucharme atentamente me dijo: “Creo que voy entendiendo Padre, trataré de estar más atento a lo que veo en la TV, si me ayuda a ser mejor persona lo veré, si no, no”. Le dije: “Muy bien, felicidades, creo que has entendido bien”.

Amigos, no hay campo de la vida del hombre que pueda sustraerse a la moral, en otras palabras, todo lo que hace el hombre está regido por la Ley de Dios, por eso la programación de la TV no puede sustraerse al juicio de Dios, todo lo que vemos o es bueno o es malo de acuerdo a unos parámetros que nosotros no creamos, sólo descubrimos, y esos parámetros nos los da la Ley de Dios: ‘Haz el bien y evita el mal’, es un principio básico de conducta, que también puede aplicarse a lo que vemos en la TV. Hay que ver en la TV sólo lo que nos edifique, lo que nos construya como seres humanos, lo que aporte para nuestro crecimiento personal o espiritual. Alguien podría pensar: Con esos parámetros está sugiriendo que sólo veamos programas religiosos, pero no es así, hay tantos programas de ciencia, de historia, de la naturaleza, y programas de sano esparcimiento, series televisivas con tramas interesantes y que nos entretienen sin ofender a Dios, al contrario, muchas veces contienen buenos ejemplos, moralejas positivas y edificantes, esos son los programas que debemos ver y dejar ver a los hijos.

Que Dios los bendiga, hasta la próxima semana.

Padre Eduardo Michel Flores
Confidencias del Confesionario