Una vez un joven entró en el confesionario y me preguntó: “Padre, tengo una duda ¿me puede decir qué hace la Iglesia por los demás?”, yo le respondí: “Antes de contestarte quisiera saber ¿Por qué me preguntas eso? ¿de dónde procede tu inquietud?”, él me dijo: “Padre, desde que estaba en la preparatoria y luego en la universidad he escuchado a varios profesores descalificar a la Iglesia, atacar su labor, hablar contra ella diciendo que la Iglesia no hace nada por los demás, que es una institución que no se preocupa por el prójimo, que solo ve por sus propios intereses, que solo busca enriquecerse, que solo explota a sus fieles, que manipula a sus seguidores, etc. Yo soy católico, aunque confieso que me he enfriado en mi fe, porque a veces he dado crédito a eso que he oído, sin que lo haya podido comprobar, hoy me decidí aclarar mis dudas y por eso he querido venir a preguntarle”, yo le respondí: “Mira, desgraciadamente hay muchas personas que por desconocimiento o por mala voluntad dicen cosas falsas contra la Iglesia y tratan de desacreditar su labor no solo evangelizadora, sino incluso humanitaria, la Iglesia es una de las instituciones que más hace en favor de los demás, la cuestión es que Jesús nos dijo en el evangelio ‘Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha’, con lo cual quería decir que no debemos publicar las obras buenas que hacemos, sino hacerlas calladamente, sin hacer ruido, sin anunciarlo, pero ya que tú me preguntas te diré algunas cosas de lo que hace la Iglesia por los demás, por ejemplo en el campo de la salud, la Iglesia atiende infinidad de hospitales, clínicas, centros de salud, consultorios, orfanatorios, asilos de ancianos, guarderías, etc.; en el campo de la educación la Iglesia dirige numerosas escuelas en todos los grados, desde nivel básico, como jardines de niños hasta nivel superior, como universidades, pasando por primarias, secundarias y preparatorias; en el campo de la asistencia social la Iglesia tiene múltiples centros de Cáritas en los cuales socorre a numerosas personas con comida, con despensas, con ropa, ayuda a enfermos a tener sus medicinas, o poder pagar una intervención quirúrgica, atiende numerosos comedores parroquiales en los que distribuye miles de comidas diariamente, además la Iglesia administra un sinnúmero de casas de atención a migrantes; en fin, son muchas las obras que sostiene y financia la Iglesia, estas que te menciono son solo algunas de ellas”, entonces él me dijo: “Padre, algunos de los acusadores que tiene la Iglesia afirman que todas estas obras son ‘un negocio’ de la Iglesia con las cuales ella se ha enriquecido”, yo le dije: “Mira, creo que se necesita tener una mirada maliciosa o corrompida para creer que muchas de estas obras son ‘un negocio’, porque la mayoría de estas instituciones que te he mencionado ofrecen sus servicios gratuitos, o al costo, haciéndolos así accesibles a toda la gente; así que tachar de ‘negocio’ las obras sociales que atiende la Iglesia manifiesta un gran desconocimiento de las mismas o mala voluntad o incluso prejuicios”, entonces él me dijo: “Padre, yo no sabía todo lo que hace la Iglesia por los demás, y menos que lo hiciera gratuitamente, la verdad es que me avergüenza no saberlo, porque soy católico, pero desgraciadamente muchas veces he creído lo que dicen las personas y los medios que atacan a la Iglesia, sin embargo me alegra haber venido a preguntarle a usted sobre el asunto, porque ahora me doy cuenta de que estaba equivocado”, yo le respondí: “Lo importante es que ahora ya lo sabes, infórmate bien antes de creer o repetir algo, no creas todo lo que se dice por ahí”.

Jesús dijo: “Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos… Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti… Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”, con lo cual nos enseñó a ser discretos y no publicar las buenas obras que hacemos; sin embargo, a veces, en honor a la verdad y para exhibir las calumnias y falsedades que se dicen como si fueran verdad, es necesario levantar la voz y publicar las obras que hace la Iglesia, para que los que no lo saben lo sepan, y para que los malintencionados o prejuiciosos queden expuestos en sus calumnias y mentiras. Ojalá que los mismos católicos nos interesáramos no solo en conocer, sino también en sostener lo que hace la Iglesia por los demás, porque muchas de estas obras que la Iglesia atiende se sostienen con la caridad y la ayuda desinteresada de sus fieles; como miembros de la Iglesia preocupémonos por conocer y ayudar en las obras de caridad que nuestra madre la Iglesia atiende y sostiene.

Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.