Con esta interrogante comenzó una adolescente de unos 17 años su diálogo conmigo en el confesionario. Me decía: “Padre, ¿quitarse la vida es malo?”, yo le dije: “¿Por qué me preguntas eso? ¿Es que tú has pensado en hacer algo así?”, y ella me decía: “Sí padre, yo he pensado en eso, me ha pasado por la mente”, yo le pregunté: “Pero, ¿Por qué? ¿Qué te lleva siquiera a considerar esa posibilidad?”, ella me dijo: “Padre, es que mi vida es un asco, me dejó mi novio, mis amigos desde hace meses no me hablan, mis padres ‘no me quieren’, por eso yo he pensado seriamente en quitarme la vida para acabar con este ‘sufrimiento’, he leído algo sobre eso y pienso que si me quito la vida acabo con todos mis sufrimientos y esa es una razón suficiente para terminar con mi vida, ¿no le parece?”, yo le dije: “No, no me parece, seguramente estás pasando por un mal momento, eso lo entiendo y no quiero ser insensible a tu sufrimiento, claro que es doloroso que te haya dejado tu novio, claro que es triste que sientas que tus padres no te quieren, y también es lamentable que tus amigos te dejen de hablar, pero la verdad es que no creo que quitarte la vida resuelva tus problemas”, me interrumpió y me dijo: “Tal vez mis problemas no se acabarán, pero acabaré con mis sufrimientos, ¿qué eso no vale la pena?”, yo le dije: “Mira, desgraciadamente vivimos en un mundo que no nos ha enseñado a afrontar el sufrimiento como una prueba que nos ayuda a crecer, creemos equivocadamente que todo dolor o sufrimiento es absurdo y debe evitarse a toda costa, pero no es verdad”, ella me interrumpió para decirme: “Entonces ¿Hay que aguantar el dolor, hay que  soportar el sufrimiento, aunque este sea insoportable? ¿No le parece absurdo soportar un dolor si podemos evitarlo?”, yo le dije: “Mira, el dolor y el sufrimiento afrontados con amor pueden transformar el mundo y a la persona que sufre, sólo piensa en Jesús, cómo sufrió hasta lo inimaginable por nosotros, y ese dolor afrontado por amor trajo vida y salvación a la humanidad, sí él hubiera rehuido afrontar el sufrimiento de la pasión no estaríamos hoy celebrando este sacramento, no estaríamos salvados”, ella me dijo: “Pero ¿Qué cada uno no puede hacer con su vida lo que quiera? Para eso somos dueños de ella ¿No es así padre?”, le respondí: “No, no es así, no somos dueños de nuestra vida, porque nosotros no nos dimos nuestra vida, nos la dio Dios, así que sólo Dios puede disponer de ella, terminar con la vida cuando queramos no es decisión nuestra, así como nosotros no decidimos cuándo comenzamos a vivir, tampoco podemos decidir cuándo moriremos, eso le corresponde a Dios”, ella me dijo: “Padre, pero hoy hay muchos lugares en el mundo donde le pueden quitar a uno la vida con sólo pedirlo, en Bélgica, por ejemplo, si uno está sufriendo mucho por cualquier razón, por ejemplo por una adicción al cigarro, a las drogas, o al alcohol puede solicitar el fin de su vida, y los médicos sin hacer ninguna investigación le aplican la eutanasia”, le respondí: “Desgraciadamente en nuestro tiempo ha crecido mucho el desprecio por la vida y se ha ido instaurando una cultura de muerte, que desprecia la vida humana en cualquiera de sus etapas, pero la enseñanza de la Iglesia es muy clara, la vida humana debe ser respetada desde su concepción hasta su muerte natural, es un elemento fundamental de la revelación divina, donde el Dios de la vida aparece siempre cuidando, defendiendo y protegiendo la vida humana, y mientras más frágil más debe ser defendida de todos los peligros que la acechan”.

Amigos, qué pena que hoy se trivialicen temas tan serios como el aborto, el suicidio y la eutanasia, se les ve como un “derecho”, como parte de esos “nuevos derechos” inventados por el hombre, que no son inherentes a su naturaleza como los demás derechos humanos. Qué terrible desprecio de la vida humana el que vemos por doquier, hoy se discuten legislaciones que promueven el supuesto derecho al aborto, llamándolo con otro nombre, le dicen “interrupción legal del embarazo”, para no decir “aborto”, porque todos saben que el aborto es el asesinato de un bebé en el vientre materno por decisión de sus propios padres. Los legisladores discuten sobre temas como el supuesto “derecho a una muerte digna”, que no es más que un eufemismo para hablar de la eutanasia, asesinar a una persona por petición de ella misma, creo que estos temas se banalizan, pero son temas de vital importancia, el futuro de la humanidad se juega en ellos, porque una sociedad que no respeta la vida en cualquiera de sus etapas es una sociedad que no tiene futuro, que está orientada a su propio aniquilamiento, a su próxima destrucción.

Que Dios les bendiga. Nos leemos la próxima semana

Padre Eduardo Michel Flores