Hace poco una joven me preguntó: “Padre, ¿Qué dice la Iglesia acerca de las infancias trans?”, yo le respondí: “La Iglesia no utiliza la expresión “infancias trans”, pero sí ha ofrecido orientaciones sobre la identidad sexual, la persona humana y, más recientemente, sobre la llamada “teoría de género”, que sirven de marco para abordar este tema con prudencia pastoral”.

  1. La visión fundamental de la persona

La Iglesia afirma que cada persona humana es creada por Dios con una dignidad inviolable. Esta dignidad no depende de su situación, de su percepción o de sus circunstancias, sino de ser hijo de Dios.

En este sentido, enseña que:

  • El ser humano es unidad de cuerpo y alma.
  • La diferencia sexual (varón y mujer) forma parte del designio de Dios.
  • El cuerpo no es algo secundario o manipulable a voluntad, sino parte constitutiva de la persona.
  1. Sobre la identidad de género

Documentos recientes, como “Varón y mujer los creó” (2019) de la Congregación para la Educación Católica, señalan una preocupación por las teorías que separan radicalmente la identidad personal del sexo biológico.

La Iglesia advierte que:

  • No es adecuado entender la identidad como algo totalmente autónomo del cuerpo.
  • La idea de que cada persona puede “redefinirse” independientemente de su realidad corporal genera confusión antropológica.

Sin embargo, esto no significa ignorar el sufrimiento real de quienes experimentan una discordancia entre su identidad percibida y su sexo biológico.

  1. Sobre los niños y adolescentes

Aquí la Iglesia llama a una especial prudencia y cuidado:

  • Reconoce que en la infancia y adolescencia hay procesos de desarrollo complejos.
  • Advierte sobre la tendencia a fijar identidades de manera prematura.
  • Señala la necesidad de evitar intervenciones irreversibles (especialmente médicas) en menores, dado que están en proceso de maduración.

El énfasis está en:

  • Acompañar, no etiquetar rápidamente.
  • Escuchar con respeto.
  • Favorecer un desarrollo integral, evitando decisiones precipitadas.
  1. La actitud pastoral

Este es un punto central. La Iglesia insiste en que toda persona, incluyendo quienes experimentan disforia de género, debe ser acogida con:

  • Respeto
  • Compasión
  • Delicadeza

No se justifica ningún tipo de discriminación injusta o trato indigno.

El documento Dignitas Infinita, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, subraya que la dignidad humana permanece siempre, incluso cuando hay situaciones complejas relacionadas con la identidad.

  1. Equilibrio que propone la Iglesia

Se podría resumir en tres líneas que deben mantenerse unidas:

  1. Verdad antropológica: el ser humano es creado hombre o mujer.
  2. Reconocimiento del sufrimiento: hay personas que viven una tensión real en este ámbito.
  3. Caridad pastoral: acompañar sin reducir a la persona a una ideología ni rechazarla.
  1. En clave pastoral

Para un sacerdote, educador o agente de pastoral, esto implica:

  • No negar ni ridiculizar la experiencia de la persona.
  • Evitar afirmaciones simplistas o meramente ideológicas.
  • Acompañar procesos, especialmente en menores, con paciencia.
  • Ayudar a integrar la identidad personal desde la verdad del cuerpo y la vocación al amor.
  • Trabajar también con las familias, que suelen vivir estas situaciones con desconcierto.

La Iglesia no reduce este tema a una condena ni a una simple aceptación acrítica. Propone un camino más exigente: unir verdad y caridad, sosteniendo la dignidad de la persona y acompañando con prudencia, especialmente cuando se trata de niños.

La Iglesia considera que no es adecuado legislar para que un niño “elija” su sexo, porque la identidad sexual no es algo arbitrario, sino parte de la realidad dada de la persona (unidad de cuerpo y alma).

Además, los menores están en proceso de maduración, por lo que decisiones de este tipo —especialmente si implican efectos irreversibles— requieren prudencia, acompañamiento y no deben fijarse jurídicamente de manera prematura.

Hasta la semana que viene, si Dios quiere.

Pbro. Eduardo Michel Flores.