En cierta ocasión entró un señor en el confesionario y me preguntó: “Padre, ¿puedo confesar pecados cometidos por mi papá?”, yo le dije: “¿Cómo es eso? ¿A qué pecados se refiere?”, y él me dijo: “Padre, el otro día estaba haciendo memoria y recordé que durante mi infancia, mi papá nos llevaba a toda la familia de vacaciones a Estados Unidos, y estando allá mi papá nos compraba a mi mamá, a mis hermanos y a mí muchas cosas, por ejemplo vajillas, ropa o incluso joyería, pero recuerdo que cuando regresábamos de Estados Unidos pasábamos por la frontera en nuestro auto y el agente le preguntaba a mi papá si traía algo que declarar y mi papá respondía que no, yo en aquel entonces no sabía que eso estaba mal, pero cuando crecí estudié leyes y me di cuenta que mi papá debió declarar los artículos que pasaba por la frontera, es decir, que no pagó los impuestos correspondientes; igualmente recuerdo que muchas veces mi papá, cuando no podía llevarnos a Estados Unidos, nos compraba juguetes, ropa, calzado o adornos para la casa aquí mismo en negocios que vendían mercancía de contrabando, mi papá llegó a comprar muchas veces ahí, pero ahora me doy cuenta que eso estaba mal, que no debió hacerlo, porque esas personas introducían ilegalmente diversas mercancías al país, así que todos los que adquirían sus mercancías cometían un delito de ‘defraudación fiscal’, porque no pagaban impuestos, mi papá lo hizo varias veces y yo creo que de eso él nunca se confesó, por eso, ahora que lo recordé quiero pedir perdón por él, que ya murió y que yo creo nunca pidió perdón”, yo le respondí: “En la confesión únicamente podemos pedir perdón por nuestros pecados personales, es decir, no podemos pedir perdón por pecados cometidos por otras personas, aunque sean o hayan sido parientes o amigos muy cercanos. Usted puede pedir a Dios en su oración personal o en la misa por el perdón de los pecados de sus familiares, sobre todo de aquellos pecados de los que usted se hubiera enterado y cree que nunca confesaron, pero en el confesionario solamente puede pedir perdón de sus propios pecados, no de los demás. Usted puede ofrecer misas en ‘sufragio’ por las personas ya fallecidas para que Dios perdone sus pecados”, entonces él me dijo: “¿Qué es eso de en ‘sufragio’?”, yo le dije: “El término sufragio, se usa en relación con las almas del Purgatorio, que padecen por pecados veniales no perdonados o por faltas cometidas en vida, pero por las cuales no hicieron suficiente penitencia en esta tierra, aun cuando ya fueron perdonadas. Nosotros podemos ayudar a esas almas ‘sufragando’, es decir, ‘rezando’, pero sobre todo mandando celebrar misas en sufragio (en auxilio) suyo, para que puedan llegar más pronto al cielo”, entonces él me dijo: “Padre, ya le entendí y le agradezco mucho su explicación, eso haré entonces, ofreceré oraciones y misas por el eterno descanso de mi papá y de mis demás familiares difuntos”.

Debemos tener bien claro que cuando muere un justo se encuentra con Dios, que lo llama a sí para hacerle partícipe de la vida divina. Pero si quien murió tenía pecados no mortales al morir, deberá ir a un lugar de purificación después de la muerte, el Purgatorio, ya que nadie puede ser recibido en la amistad e intimidad con Dios si antes no se ha purificado de todas sus culpas. La Iglesia llama Purgatorio a esta purificación final de los elegidos, que es completamente distinta del castigo de los condenados. Jesus habló del perdón que se puede recibir después de la muerte cuando dijo: “quien blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará ni en esta vida, ni en la otra (Mt 12,31-21)”. De ahí viene la piadosa costumbre de ofrecer sufragios por las almas del Purgatorio, que son una súplica insistente a Dios para que tenga misericordia de los fieles difuntos, los purifique con el fuego de su caridad y los introduzca en el Reino de la luz y de la vida. Los sufragios son una expresión cultual de la fe en la Comunión de los Santos. Así, la Iglesia que peregrina, desde los primeros tiempos del cristianismo tuvo perfecto conocimiento de esta comunión de todo el Cuerpo Místico de Jesucristo, y así conservó con gran piedad el recuerdo de los difuntos, y ofreció sufragios por ellos, “porque orar por los difuntos para que queden libres de sus pecados es una acción santa y conveniente (2 Mac 12,46)”. Estos sufragios son, en primer lugar, la celebración del sacrificio eucarístico, y después, otras expresiones de piedad como oraciones, limosnas, obras de misericordia e indulgencias aplicadas en favor de nuestros difuntos. Por lo tanto, si queremos pedir perdón por pecados cometidos por nuestros familiares, oremos insistentemente por ellos, especialmente en la misa diaria o dominical.

Que Dios les bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.