Hace poco entró una señora joven al confesionario y me preguntó: “Padre, ¿puede un católico acudir a terapias de reiki?”, yo le respondí: “¿Por qué me pregunta eso? ¿Usted ha acudido a ese tipo de terapias?”, ella me dijo: “No padre, no he ido, una amiga me invitó a ir a recibir esas terapias, porque le comenté que me sentía muy cansada y que sufría dolores de espalda por el estrés y la tensión de mi trabajo; ella me dijo que acudiera a unas sesiones de reiki y me sentiría mejor, pero, como he escuchado opiniones en contra de estas terapias, por eso quise venir a preguntarle”, entonces yo le dije: “La Iglesia reconoce dos tipos de curación: la curación que se realiza a través de la gracia divina y la que proviene de la naturaleza. En cuanto a la primera, tenemos el ejemplo del ministerio de Jesus, que realizó muchas curaciones físicas y encargó a sus discípulos continuar con esa tarea. En cuanto a la segunda, la Iglesia sostiene que la curación divina no excluye la posibilidad de acudir a los medios naturales de curación a través de la medicina. Junto al sacramento de la unción y las diversas oraciones de sanación, la Iglesia cuenta con una larga historia de cuidado de los enfermos mediante la utilización de medios naturales. El signo más evidente de esto es el gran número de hospitales católicos que se encuentran en todo el mundo. El hecho de que sea posible ser curado por el poder divino, no significa que no debamos recurrir a los medios naturales que están a nuestra disposición. Por lo tanto, el recurso a los medios naturales de curación es absolutamente válido, ya que están a disposición del hombre. De hecho, la caridad cristiana exige no negarles a las personas enfermas los medios naturales de curación”, después de escuchar esto ella me dijo: “Padre, usted me puede decir ¿qué es el reiki exactamente?, yo le contesté: “El reiki es una técnica de curación inventada en Japón el siglo pasado. De acuerdo con la enseñanza del reiki, la enfermedad es consecuencia de algún tipo de trastorno o desequilibrio en la «energía vital» de la persona. Un practicante de reiki lleva a cabo la curación al poner sus manos en determinadas posiciones sobre el cuerpo del paciente para así facilitar el flujo del reiki, o sea de la «energía vital universal», del practicante al paciente”, luego ella me dijo: “¿Entonces el reiki más que una terapia de curación es como una religión?”, yo le contesté: “Los partidarios del reiki afirman que no es una religión, sino una técnica que puede ser utilizada sin problema por personas de diferente religión, sin embargo, el reiki sí tiene diversos aspectos de una religión. A veces se describe el reiki como un tipo de curación «espiritual», en oposición a los procedimientos médicos comunes de curación que emplean medios físicos”, entonces ella me preguntó: “Y la ciencia ¿qué dice del reiki?”, yo le dije: “Juzgado con los criterios de la ciencia, el reiki no tiene credibilidad científica. No ha sido aceptado por las comunidades científicas y médicas como una terapia efectiva. Faltan estudios científicos acreditados que atestigüen la eficacia del reiki, así como la explicación científica plausible de cómo podría ser eficaz en mejorar la salud de una persona. La explicación de la eficacia del reiki depende enteramente de una visión particular que ve el mundo como permeado por esta «energía vital universal» (reiki) que está sujeta al manejo del pensamiento y la voluntad humanos. Los practicantes de reiki afirman que su capacitación les permite canalizar la «energía vital universal» que está presente en todas las cosas. Sin embargo, esta «energía vital universal» es desconocida para la ciencia natural. Como la presencia de tal energía no se ha observado por los medios de la ciencia natural, la justificación para estas terapias no está avalada por la ciencia”.

Las terapias de reiki no encuentran apoyo ni en los hallazgos de la ciencia natural ni en la doctrina cristiana. Para un católico, creer en la terapia de reiki plantea problemas irresolubles. En términos del cuidado de la salud física propia o la de los demás emplear una técnica que no tiene apoyo científico no es conveniente. En términos del cuidado de la salud espiritual personal, existen importantes peligros. Para usar el reiki, uno tendría que aceptar, al menos de forma implícita, conceptos claves de la cosmovisión que están detrás de la teoría reiki, elementos que no pertenecen ni a la fe cristiana ni a la ciencia natural. Sin justificación ni en la fe cristiana ni en la ciencia natural, un católico que pone su confianza en el reiki estaría actuando en la esfera de la superstición, campo que no es de la fe ni de la ciencia. La superstición va contra la adoración personal de Dios, ya que conduce el sentimiento religioso personal y la práctica hacia una dirección equivocada. Dado que a veces la gente cae en la superstición por ignorancia, es responsabilidad de todos eliminar tal ignorancia en la medida de lo posible. Dado que la terapia reiki no es compatible ni con la doctrina cristiana ni con la evidencia científica, no es apropiado para un católico acudir o promover las terapias de reiki.

Que Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.