Una vez vino al confesionario una señora y al final de su confesión me preguntó: “Padre, ¿Por qué dice la Iglesia que es pecado que los novios tengan relaciones sexuales, aunque lo hagan por amor?”, yo le dije: “¿Por qué me pregunta eso?”, entonces ella me dijo: “Soy madre de familia y tengo una hija de 22 años con la que siempre he batallado con la enseñanza y vivencia de la religión, hace unos días tuvimos una discusión muy fuerte porque yo le dije que tuviera mucho cuidado en ir a tener relaciones sexuales antes de casarse, y como ella se molestó mucho me dijo que le explicara ¿Por qué dice la Iglesia que es pecado que los novios tengan relaciones sexuales, aunque lo hagan por amor? Yo sé que tener relaciones sexuales sin estar casados es pecado, pero no supe qué responderle, ¿Me podría ayudar por favor?”, yo le respondí: “En la Sagrada Escritura encontramos los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, el sexto dice ‘No cometerás actos impuros’. Y aunque a algunos no les guste que se llame ‘acto impuro’ a las relaciones prematrimoniales, porque dicen que se hacen por amor, sin embargo, no somos nosotros los que decidimos eso, sino Dios, por eso ese es uno de los aspectos que abarca este mandamiento. Para comprender mejor la exigencia del sexto mandamiento es conveniente recurrir a la enseñanza de la Iglesia sobre este tema, el Catecismo de la Iglesia enseña que los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia. Es decir, que deben saber moderar sus pasiones y deseos y ver en esta prueba un descubrimiento del mutuo respeto, en la continencia se irán preparando a vivir la fidelidad y crecerá en ellos la esperanza de recibirse el uno y el otro de Dios. Por tanto, deben reservar para el tiempo del matrimonio las manifestaciones propias del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad. Para poder entender el alcance y la profundidad de esta enseñanza de la Iglesia a los novios es necesario conocer y comprender bien el plan de Dios sobre el ser humano, hombre y mujer, creados con una altísima dignidad y llamados a realizarse como personas entendiendo que la sexualidad es solo una parte de la totalidad de su ser y que el ejercicio de un solo aspecto de la vida humana no puede ni debe lesionar la dignidad que el ser humano posee como creatura a imagen y semejanza de Dios”. Entonces ella me dijo: “Padre, le agradezco mucho lo que me ha dicho, me aclara mucho las cosas, pero creo que será mejor que le diga a mi hija que ella venga a hablar con usted para que usted le pueda responder mejor a todas sus inquietudes”.

Para comprender la respuesta de la Iglesia a la pregunta ¿Por qué es pecado tener relaciones prematrimoniales? Es necesario comprender antes algunos conceptos como son: “matrimonio”, “sacramento”, “amor”, “donación”, etc. Y, a su vez, estos conceptos presuponen que se está hablando del matrimonio como un sacramento. Es decir, los argumentos que la Iglesia da para explicar que las relaciones sexuales deben vivirse dentro del matrimonio adquieren plena validez sólo cuando se habla del matrimonio en su sentido más pleno (teológico, antropológico, ético, etc.). Pero para entender el matrimonio en su totalidad, es necesario comprender lo que es un sacramento, el valor que tiene; el hecho de que alguien sepa la definición de sacramento no significa que lo haya comprendido del todo. Hay personas que siendo bautizadas no se sienten plenamente parte de la Iglesia, no asumen su enseñanza y no participan de los sacramentos entendiéndolos en su sentido más amplio. No los viven como un verdadero encuentro con Cristo y con su Iglesia. Quien no está enamorado de Cristo y su proyecto del Reino de Dios, no entenderá el papel de la Iglesia, su enseñanza y su misión, y no participará en ella gozosamente. El primer paso para entender los argumentos de la Iglesia para decir NO a las relaciones prematrimoniales y estar en consonancia con ellos, es estar enamorado de Cristo y de su Iglesia. Así que, para que un joven o una joven entiendan por qué deben esperar al matrimonio para tener intimidad deben primero conocer y amar a Cristo y su evangelio y conocer y amar a la Iglesia, que es su esposa, si no, no entenderán nada. Así que la primera tarea es evangelizar y luego moralizar.

Que Dios los bendiga abundantemente, hasta la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.