Hace un tiempo entró en el confesionario un hombre joven de unos treinta y tantos años, comenzó su confesión confesando algunos pecados no tan graves y ya cuando iba a terminar le pregunté: “¿No ha faltado a misa los domingos?”, dado que era tiempo de vacaciones y este pecado era muy común entre la gente, me comentó: “Sí he faltado varias veces, pero eso para mi modo de ver no es pecado”, entonces le dije: “Mire, no somos nosotros los que decidimos lo que es pecado y lo que no lo es, eso lo determina la Ley de Dios y de la Iglesia”, entonces me respondió: “¿Y dónde dice en la Ley de Dios que debemos ir a misa los domingos?” Le respondí: “En el Tercer Mandamiento que dice: ‘Santificarás las fiestas’, este mandamiento nos manda participar de la misa entera todos los domingos y fiestas que la Iglesia nos señale”, Y luego añadí: “Y el Primer Mandamiento de la Santa Madre Iglesia manda: ‘Oír misa entera todos los domingos y fiestas de guardar’, lo que significa que faltar a misa los domingos deliberadamente es cometer un pecado grave, ya que los fieles están obligados a asistir, salvo cuando sea por una razón grave, como por ejemplo estar enfermo o cuidar a un enfermo del que no se pueda separar ni un momento, entonces están disculpados”. Entonces me dijo: “Yo he oído a varias personas decir que no es pecado grave faltar a misa los domingos”, yo le respondí: “Sin embargo sí lo es”. Se escucha cada vez más frecuentemente este error en el confesionario, por eso es necesario precisarlo. Recuerdo que una señora me dijo: “Yo he faltado varias veces a misa el domingo, pero he seguido comulgando”, eso no debe ser, se expone uno a cometer un sacrilegio, es decir, al recibir en pecado mortal la Sagrada Comunión se comete un pecado más grave que el mortal y es el sacrilegio. Otra señora me decía en otra ocasión: “Yo no vengo todos los domingos a misa, vengo sólo ‘cuando me nace’, porque creo que venir sólo por cumplir no es agradable a Dios”, yo creo que nuestros deberes no los hacemos sólo ‘cuando nos nace’, si fuéramos sólo a la escuela o al trabajo sólo ‘cuando nos nace’ ya nos hubieran corrido hace mucho tiempo, los deberes se cumplen y listo, y la eucaristía dominical es un deber para con Dios, un ‘deber de amor’, pero un deber, que no deberíamos cumplir ‘por obligación’, sino ‘por amor’. Pero como no nos gusta oír de deberes, menos en la relación con Dios, ponemos eso de excusa para no ir, queremos dejarlo todo a la espontaneidad y eso no debe ser.

Amigos, la celebración de la eucaristía dominical no deberíamos verla como un pesado deber que cumplir, menos aún como una simple costumbre o tradición, deberíamos verla como la cita que un novio tiene con su novia, una cita imperdible porque se hace por amor, no por obligación, cuando yo oigo a las personas decir que no fueron a misa porque estaba lloviendo, o porque tuvieron otras cosas qué hacer me pongo a pensar que la falta a la misa no es “por flojera” como dicen muchos, sino por “falta de amor” y “por falta de fe”, porque si amáramos al Señor como se ama a un novio o a una novia, no se dejaría la misa con tanta facilidad y si creyéramos de verdad las palabras de Jesús “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna” no dejaríamos de ir a misa y menos de comulgar con tanta facilidad.
Que Dios los bendiga, nos leemos la próxima semana.

Padre Eduardo Michel Flores
Confidencias del Confesionario