Esto me decía un joven cuando se confesaba, me decía: “Padre, no tengo deseos de hacer oración, porque al final Dios hace lo que quiere”, entonces yo le dije: “¿Por qué dices esos? ¿Has vivido alguna experiencia que te lleve a creer eso?”, entonces él comenzó a contarme su historia, me dijo: “Mi papá se enfermó hace unos meses, y yo y mi familia le estuvimos pidiendo con mucha fe a Dios que lo sanara, y en vez de mejorar fue empeorando, hasta que se puso gravemente enfermo; entonces lloramos, suplicamos y oramos desesperadamente a Dios pidiendo por su salud y Dios no nos escuchó, porque mi papá finalmente murió, entonces yo me pregunto ¿para qué orar si al final Dios hace lo que quiere?”, entonces yo le respondí: “Depende de qué entiendes por oración, si crees que la oración es una forma para tratar de convencer a Dios de lo que tú quieres y él no quiere estas equivocado. La oración no es el medio para tratar de manipular a Dios y convencerlo que hacer lo que tu deseas y tal vez él no quiera, es más bien ponerse en presencia de Dios y decirle ‘Señor aquí estoy, muéstrame cuál es tu voluntad y dame la fuerza para cumplirla y aceptarla’, así se debe orar, con la mejor disposición de que Dios haga en nosotros su obra”, entonces el joven me respondió: “Padre, pero no entiendo, mi papá era un hombre de mediana edad que amaba la vida y luchaba por estar bien, él no se quería morir todavía ¿Por qué entonces Dios no lo dejó quedarse entre nosotros por más tiempo? Por eso he llegado a la conclusión de que de nada sirve orar por un enfermo o moribundo porque al final Dios hará su voluntad”. Yo le dije: “Dios hace su voluntad ciertamente, pero nosotros no sabemos cuál es, por eso en la oración lo que tenemos que pedir es saber cuál es su voluntad, para luego cumplirla. En la oración le pedimos al Señor que nos ayude a aceptar lo que él decida, porque lo que Dios decide es con mucho lo mejor, aunque de pronto nos cueste aceptarlo. Además hay un principio básico de la fe cristiana que dice que Dios no permitiría ‘un mal’, sino fuera porque piensa sacar de ese mal un bien mayor”.

Amigos qué equivocados están quienes piensan que en la oración Dios es como un sirviente que debe hacer cuanto le pidan. Hay quienes conciben a Dios en la oración como un mago que saca de su sombrero todo cuanto se le pide, pero qué equivocados están quienes piensan así, Dios no es el genio de la lámpara de Aladino que solo espera nuestras órdenes para cumplir con nuestros deseos. Dios no es Santa Claus que carga un saco lleno de sorpresas para concederle mágicamente al que lo pida lo que desea. Esas visiones de Dios están equivocadas, hay que empezar por tener una relación más madura con él, en la que no solo le pidamos cosas sino que nos pongamos a su disposición para conocer qué cuál es su voluntad y cumplirla.

         Que Dios los bendiga. Hasta la próxima.        

  P. Eduardo Michel Flores.