Hace un tiempo entró una señora de mediana edad en el confesionario y después de confesarse me hizo una pregunta: “Padre ¿no podría darnos una bendición, aunque no podamos casarnos?”, yo le pregunté: “¿Cómo es eso de que no pueden casarse?”, ella me respondió: “Sí padre, yo soy divorciada y me voy a casar al civil con un hombre también divorciado, los dos nos casamos a la Iglesia cada uno con su pareja hace unos quince o veinte años, y los dos nos divorciamos al civil, ahora nos queremos casar al civil, sabemos que no podemos casarnos por la Iglesia porque los dos estamos ya casados con anterioridad, pero como los dos somos creyentes quisiéramos ver si no podría darnos una bendición para iniciar nuestra vida juntos”, yo le dije: “Mire, es una pena que su matrimonio haya fracasado, lo mismo puede decirse de la persona con la que usted quiere contraer matrimonio civil, porque es lamentable cuando un matrimonio no funciona y llega a la ruptura. Sin embargo, hay que dejar bien claro que aunque se divorcien de su matrimonio civil, ustedes están casados a la Iglesia y este matrimonio es para toda la vida”, ella me interrumpió para decirme: “Padre, eso lo sabemos, pero no habiendo funcionado nuestros respectivos matrimonios decidimos separarnos, luego nos conocimos y ahora hemos decidido hacer nuestra vida juntos, sabemos que no nos puede dar el sacramento del matrimonio, pero queremos pedirle que vaya a la ceremonia del matrimonio civil y nos dé una bendición, antes o después que nos case el juez”, yo le dije: “Eso no es posible”, ella airadamente me respondió: “Pero ¿Por qué? No le pedimos que nos case, solo que nos dé una bendición”, yo le dije: “La entendí muy bien, obviamente no pueden pedir el sacramento del matrimonio porque ambos ya están casados con anterioridad, pero tampoco se le puede dar una bendición a un matrimonio civil, porque la unión matrimonial que la Iglesia bendice es la unión entre un hombre y una mujer que sean libres para casarse, que no hayan estado casados con anterioridad, y que manifiesten públicamente su voluntad de contraer matrimonio; esas condiciones no se dan aquí, porque ustedes no son un hombre y una mujer libres para casarse, porque ambos ya están casados con anterioridad”, entonces ella insistió: “Padre es que solo le pedimos una sencilla bendición, nada complicado solo queremos que nuestras familias vean que iniciamos nuestro matrimonio civil con la bendición de Dios”, yo le respondí: “Mire, precisamente no existe ninguna bendición para estos casos; además, precisamente otro elemento a considerar es el escándalo y la confusión que se podría crear dando una bendición a una pareja que ya está casada con anterioridad y eso es lo que se podría provocar en los invitados a su matrimonio civil dándoles la bendición que usted solicita”. Ella insistió: “¿A poco si llegáramos con usted al final de una misa y le pidiéramos la bendición como esposos sin decirle que no estamos casados no nos la daría?”, yo le respondí: “Mire, nuestro ministerio sacerdotal es un servicio que se hace de buena fe, así que nosotros actuamos confiando en que las personas no nos van a engañar, y sin embargo lo pueden hacer, pueden mentirnos y presentarse como esposos aunque no lo sean”, entonces ella me dijo: “Y una bendición que le da a una pareja al final de una misa en la sacristía o en el atrio de su iglesia ¿no vale solo porque no están casados?”, yo le respondí: “Claro que si vale, pero no fue dada ‘para bendecir su unión’, como usted quiere, sino para bendecirlos como personas”.

A veces queremos manejar los sacramentos y sacramentales a nuestro capricho y eso no es posible, los sacramentos y sacramentales exigen requisitos fundamentales para ser realizados, por eso pedir un sacramento o un sacramental sin reunir los requisitos esenciales es un despropósito y lo único que evidencia es nuestra ignorancia religiosa y que a veces queremos manipular a Dios y a la Iglesia a nuestro antojo, y eso no debe ser, conozcamos los requisitos que la Iglesia pide para poder pedir un sacramento o un sacramental y si los reunimos pidámoslos con sencillez y seguro nos serán concedidos.

Que Dios los bendiga. Hasta la semana entrante.

Pbro. Eduardo Michel Flores.