Una vez una señora joven entró con una niña pequeña en el confesionario y me dijo: “Padre, estoy muy triste porque mi marido nos abandonó hace seis meses a mi hija y a mí”, entonces yo le pregunté: “Pero, ¿Por qué las abandonó?”, ella me contestó: “Él simplemente dijo que estaba cansado de vivir con nosotras y añadió que se iba porque ‘quería ser libre’”, entonces yo le dije: “Pero, ¿Cómo que quería ser libre? ¿Qué acaso cuando vivía con ustedes no lo era?”, ella me dijo: “Por lo que él dice supongo que no”, yo le dije: “Dígame por favor ¿Cuánto tiempo tienen ustedes de casados?”, ella me dijo: “Acabamos de cumplir cinco de matrimonio hace dos meses y nuestra hija acaba de cumplir tres años”, yo le pregunté: “Y sabe usted si esta separación ¿se debe a que hay otra mujer en la vida de su esposo?”, me respondió: “Padre, eso no lo sé, lo que sí sé es que hace meses que mi marido estaba ausente y andaba de mal humor, cuando decidió irse él me juró y perjuró que no era por otra mujer y yo le creí, porque cuando se fue de la casa se fue a vivir a la casa de su mamá y que yo sepa desde entonces no ha salido ni sale con nadie”, yo le dije: “Mire, desgraciadamente cada vez es más frecuente que los esposos abandonen el hogar, aduciendo razones tan inconcebibles como esa: ‘Porque quieren ser libres’, como si antes no lo hubieran sido, o como si haber estado casado hubiera significado haber perdido su libertad, esto lo único que muestra es su inmadurez que los hace incapaces de asumir compromisos serios de forma estable y permanente”, ella me dijo: “Padre, sé que mi marido es una persona muy inmadura, lo conozco desde que éramos novios, pero yo aún sigo con la esperanza de que él regrese con nosotros y oro por eso ¿hago mal?”, yo le respondí: “De ninguna manera, ¿cómo va a hacer mal?  Siga orando y ojalá su marido se dé cuenta del comportamiento inmaduro que ha tenido y regrese a su hogar a ser el esposo que usted necesita y el padre que su hija requiere”.

Tristemente historias como esta son cada vez más frecuentes, no es la primera vez que una esposa me dice eso como razón para que su marido se haya ido, razones como esta se hacen cada vez más habituales. Entre las causas por las que se puede declarar un matrimonio nulo está “la incapacidad para asumir las obligaciones esenciales del matrimonio”, que podríamos traducir simplemente como inmadurez. Esta causa se refiere precisamente a la incapacidad del individuo para cumplir con los deberes propios del matrimonio y tiene que ver con los casos de grave inmadurez a la hora de contraer matrimonio y que se puede manifestar de diferentes maneras, como por ejemplo en el abandono del hogar. Cuánta inmadurez actualmente la de muchos jóvenes a la hora de decidir sobre las cosas, indecisión para elegir su carrera, inseguridad a la hora de escoger su estado de vida, y si Dios les llama para el matrimonio incertidumbre para elegir la persona con la que compartirán su vida, vacilación incluso para vivir su vocación, si escogieron el matrimonio no viven en plenitud sus compromisos matrimoniales, sino que la duda hace presa de ellos y viven con un pie adentro y otro afuera de su vida matrimonial, como esperando que se dé la primera oportunidad para salir huyendo y renunciar a los compromisos que asumieron como si fueran renunciables y cuyo cumplimiento les causa miedo y angustia. Desgraciadamente muchos padres de familia son los causantes de la inmadurez de sus hijos, porque los sobreprotegen, deciden por ellos, no los dejan tomar sus propias decisiones y asumir las consecuencias de sus actos. La madurez de una persona se fragua desde el hogar, hagamos crecer a los niños, adolescentes y jóvenes en la madurez ayudándoles a asumir con responsabilidad y sin vacilación los compromisos de su vida diaria.

Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.