Así me decía una vez un muchacho joven, recién casado, en el confesionario, antes de confesarse me dijo: “Padre, tengo poco tiempo de casado, y mi esposa y yo no queremos tener hijos”, yo le pregunté extrañado: “Pero ¿Por qué? ¿Tienen algún problema de salud o han hecho algún voto público o privado de castidad?”, y él me respondió: “Nada de eso padre, de salud estamos perfectamente, y ni ella ni yo hemos hecho ningún voto”, yo le dije: “Entonces no entiendo, cuál es la razón que los llevó a tomar esa decisión?”, él me dijo: “Padre, a mi esposa y a mí nos gusta leer mucho y por todo lo malo que vemos en el mundo hemos decidido no traer otro ser humano a la tierra”, yo le pregunté: “¿Y que los ha llevado a esa conclusión?”, me respondió: “Padre, el mundo está sobrepoblado, hay demasiada gente en el planeta; además, la tierra está sobre explotada, ya no ajustan los recursos naturales para todos; el ambiente está muy contaminado, vemos las emisiones de efecto invernadero que están afectando la naturaleza, la verdad es que el panorama es desolador, en estas circunstancias se nos hace una irresponsabilidad traer un hijo al mundo, porque sería contribuir más aceleradamente a su destrucción”, yo le respondí: “Mira, qué bueno que tú y tu esposa lean mucho, eso me da gusto; pero me extraña que si son tan buenos lectores no se hayan percatado del engaño y la mentira que están detrás de estos argumentos falaces. Por ejemplo, ese argumento de la sobrepoblación del planeta es falso, es una vil mentira, nos hacen creer que ya somos demasiados seres humanos sobre la tierra”, en ese momento él me interrumpió para decirme: “Padre, yo he visto como hay demasiada gente en las ciudades, están sobrepobladas, por eso creo que el mundo está sobrepoblado”, yo le dije: “Mira, es verdad que en los centros urbanos se concentra gran parte de la población mundial, también es cierto que algunas de las grandes ciudades del mundo se han saturado, han crecido enorme y desordenadamente, pero existen grandes extensiones de terreno en el mundo que están deshabitados, un estudio reciente de demografía dice que si pusiéramos a todos los habitantes de la tierra, uno junto a otro, cabrían todos en el estado de Texas, en Estados Unidos. Así que ese argumento de la sobrepoblación es engañoso y falaz”, él me volvió e interpelar y me dijo: “Y ¿qué me dice de la sobre explotación de recursos naturales? Hay lugares del mundo en el que ya no hay agua potable, por ejemplo”, yo le dije: “Es verdad que en muchas ocasiones el hombre ha sobreexplotado la naturaleza, pero hay en nuestro planeta suficientes recursos naturales para todos, lo que sucede es que no están bien distribuidos, si hubiera una distribución más equitativa de los recursos seguramente alcanzarían y sobrarían. Se dice, por ejemplo, que una de cada nueve personas sufre de hambre en el mundo, pero en realidad se producen alimentos más que suficientes para todos. Lo mismo puede decirse de los contaminantes que afectan la naturaleza; claro que tenemos que trabajar por revertir la contaminación, pero afirmar que la contaminación ha llegado a niveles tan alarmantes que hacen inviable la vida humana en este planeta es una exageración que no tiene sustento”.

Es verdad que el mundo en el que vivimos tiene problemas, afronta retos, enfrenta desafíos, también es verdad que hay quienes se valen de estos problemas y los magnifican o nos manipulan con ellos para que hagamos lo que ellos quieren que hagamos. Cuidado con caer en su juego, porque precisamente eso ha llevado a matrimonios jóvenes a decidir no tener hijos, eso es absurdo, porque Dios ha diseñado este planeta para la especie humana y es ella quien deberá resolver los problemas que ella misma ha creado. Dejar de tener hijos no resuelve los problemas de la tierra. La perpetuación de la especie humana querida por Dios desde la creación solo se verifica mediante la procreación de los hijos. No caigamos en el engaño en el que los poderosos de nuestro tiempo nos quieren hacer caer. La solución de nuestro mundo pasa por tener hijos responsablemente, no por no tenerlos. Los hijos son un gran don de Dios y por tanto deben ser procurados y recibidos con amor.

Hasta la semana que viene, si Dios quiere.

Pbro. Eduardo Michel Flores.