Con esta petición terminaba un señor su confesión un día en el confesionario. Me decía: “Padre, me acuso de los pecados que no sé si cometí”, yo le respondí: “¿Cómo está eso de que se acusa de los pecados que no sabe si cometió?”, él me respondió: “Sí padre, es que yo quiero hacer una buena confesión, y me dijeron que para hacerlo debo decir absolutamente todos mis pecados, por eso yo quiero que me perdone todos los pecados de mi vida pasada, los que recuerdo y los que no recuerdo, los pecados que cometí sabiendo que eran pecado y los pecados que cometí sin saber que eran pecado”, yo le respondí: “Mire, no se pueden cometer pecados sin darse cuenta, para cometer un pecado se necesita que en el pecador haya plena conciencia de que ese acto es pecado y consentimiento suficientemente deliberado para hacer una elección libre y personal”, entonces él me dijo: “¿Entonces no puedo cometer pecados sin darme cuenta?”, yo le dije: “Mire, si comete un pecado, sin saber que es pecado, lo que hace se llama pecado material, en el cual no hay culpa. Sólo hay culpa en el pecado formal, del cual es responsable porque hace queriendo lo que sabe que es pecado. Solo se pueden cometer pecados sin darse cuenta, cuando se comenten pecados por ignorancia culpable, es decir, cuando debía saber que el acto que realicé es pecado, pero no lo sabía, porque no quería saberlo, entonces él me dijo: “Y de los pecados que cometí en la infancia y adolescencia, que no sabía que eran pecado, pero ahora sí lo sé, de esos ¿sí puedo acusarme?”, entonces yo le dije: “Mire, la advertencia de la gravedad de una acción debe acompañar o anteceder a la acción. No basta que se caiga en la cuenta después de cometerla. Por tanto, se necesita ser consciente de la gravedad de una acción para cometer un pecado en el momento mismo en que se comete, porque si con el paso de los años me doy cuenta de pecados que creo haber cometido de niño o adolescente, entonces quizá no fueron realmente pecados, porque no los hice con advertencia”, él me respondió: “Creo que ya entendí padre, es necesario ser consciente de la gravedad de una obra para cometer pecado con ella, le dije: “Así es, en efecto”, entonces él me dijo: “Padre, le agradezco infinitamente, porque me ha quitado un gran peso de encima que no me dejaba dormir, ya que pensaba en todos esos pecados que comete uno a diario sin saberlo”.

En la actualidad se ha perdido el sentido de pecado, hoy todo se justifica en nombre de una moral subjetiva, y nada es pecado. Sin embargo, la Iglesia tiene una doctrina muy clara al respecto, nos enseña que para cometer un pecado mortal se necesita que confluyan tres requisitos: Que la materia sea grave, que haya plena advertencia, y  perfecto consentimientoSi no hay plena advertencia ni perfecto consentimiento, el pecado será venial. Para pecar debemos ser plenamente conscientes de que estamos pecando.  Debemos darnos cuenta que al cometer ese pecado estamos haciendo algo malo. Si al hacerlo no advertimos que pecamos, entonces no pecamos. Si tenemos duda, lo mejor es preguntar directamente al confesor. Conozcamos lo que enseña la Iglesia respecto a temas tan delicados, para que nos sirvan de orientación firme y segura en nuestra vida diaria.

Que Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.