Hace unas semanas llegó una joven al confesionario y me preguntó: “Padre, ¿exactamente en qué momento comienza la vida humana?”, yo le respondí: “¿Por qué me preguntas eso?”, y ella me dijo: “Padre, yo soy estudiante de Derecho en la Universidad, y he aprendido que uno de los derechos fundamentales de todo ser humano es el derecho a la vida. El problema es que estoy confundida, ya que no estoy segura de cuándo comienza la vida humana. Yo siempre había oído que la vida humana comenzaba desde el momento mismo de la concepción, pero ahora, en la escuela, he oído diferentes versiones y a veces muy contradictorias, y ya no sé qué pensar, algunos de mis maestros afirman que la vida humana comienza cuando empieza a latir el corazón del niño en el vientre de su madre, esto es a las seis semanas de gestación, otros afirman que la vida comienza a las doce semanas de gestación, es decir, cuando el niño tiene conciencia, porque antes de las doce semanas no la tiene, otros incluso afirman que la vida humana existe hasta que el ser humano es viable, es decir, hasta que se cumple el periodo de gestación de nueve meses, cuando ya el bebe está totalmente formado; entonces, frente a tantas opiniones contrastantes, estoy confundida y ya no sé qué pensar”, yo le respondí: “Efectivamente existen variadas opiniones sobre el tema, desgraciadamente muchas de estas afirmaciones no tienen fundamentos científicos suficientes, sino que más bien están sustentadas en ideología; la Iglesia, por el contrario, basada en la biología, nos enseña que la vida humana comienza desde el momento mismo de la concepción, y esto no es una cuestión de fe, la Iglesia lo afirma en base a los descubrimientos de la ciencia que han demostrado que en el momento mismo de la fecundación del óvulo por el espermatozoide empieza a existir un nuevo ser vivo, la ciencia avala con sus investigaciones que la vida comienza en la fecundación. La Iglesia afirma que en el momento mismo de la concepción ha comenzado a existir una nueva persona. La embriología médica dice que cuando el espermatozoide ingresa en el óvulo, se unen los 23 cromosomas masculinos y los 23 cromosomas femeninos que forman el ADN de un nuevo individuo. Esa unión genera una nueva célula llamada cigoto. Esa nueva célula posee una identidad genética propia, diferente a la de los que le transmitieron la vida, y la capacidad de regular su propio desarrollo, el cual, si no se interrumpe, irá alcanzando cada uno de los estadios evolutivos del ser vivo hasta su muerte natural. Durante la fecundación, el ADN de ambos progenitores se funde para alcanzar la estructura y patrón propios del nuevo individuo, y a la vez, con la fecundación se pone en marcha el motor de desarrollo embrionario con el que se inicia una nueva vida, por eso, más allá de la discusión de cuándo se comienzan a oír los latidos del corazón o de cuándo el ser humano tiene conciencia, la Iglesia afirma, en base a la genética, que la vida comienza desde el momento mismo de la concepción, porque es ahí donde ha comenzado a existir un nuevo ser humano con toda su individualidad, sus características y cualidades que lo hacen único e irrepetible y por tanto sujeto del derecho fundamental a la vida, que es el primero de todos los derechos”.

El derecho a la vida es el derecho que garantiza el respeto al entero ciclo vital de todo ser humano desde la concepción hasta su muerte natural y no debe ser coartado bajo ninguna circunstancia. Esto que tan claramente dicen los libros de Derecho, actualmente parece no estar tan claro, porque en las últimas décadas se ha puesto en duda que el embrión humano, desde el primer momento de su concepción, sea un individuo de la especie humana, o sea que se trate de un ser humano, se afirma que lo que hay en el vientre materno antes de las seis o de las doce semanas de gestación es una masa informe de células a las que la madre puede desechar sin responsabilidad jurídica alguna, pero la actual embriología ofrece una imagen del embrión incompatible con esa noción del embrión «amorfo», hecho de un montón de células sin vida aparente. El embrión es ya una persona, porque tiene un código genético propio desde el momento mismo de la fecundación. Cada vida humana, desde la fecundación del óvulo por el espermatozoide, es la vida de un sujeto que está en la trayectoria temporal de crecer, madurar, envejecer y morir, por eso el derecho fundamental a la vida debe ser respetado desde el momento mismo de la concepción. Es un grave atentado contra el derecho a la vida de un ser humano que por un “supuesto derecho” de la mujer a su propio cuerpo, se atente contra la vida de un ser humano no nacido, que por lo demás, no es parte del cuerpo de la mujer, sino una persona distinta. La sociedad que no reconozca la dignidad de un ser humano en gestación y proteja su vida de cualquier amenaza desde el vientre materno es una sociedad corrompida y definitivamente destinada a su propio aniquilamiento. ¿Qué clase de sociedad es esa en la que se respeta y se defiende más a los animales de cualquier especie que a los seres humanos no nacidos?

Que Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana.              P.  Eduardo Michel Flores.