En cierta ocasión vino una adolescente a confesarse y cuando iba a empezar su confesión me preguntó: “Padre ¿estoy obligada a decirle a mi mamá los pecados que confieso?”, yo le dije: “¿Por qué me preguntas eso?”, ella me respondió: “Porque mi mamá me obliga a confesarme cada vez que ella quiere y me exige decirle los pecados que confieso, yo me siento mal por tener que hacerlo, pero ella me amenaza si no lo hago; incluso a veces he comulgado en pecado mortal, porque ella también me obliga a comulgar siempre que vamos a misa y como a veces no quiero decirle mis pecados, prefiero no confesarme, pero entonces comulgo en pecado, y eso me hace sentir mal”, yo le dije: “Pero ¿qué razón te da ella para actuar así?”, ella me respondió: “Ella me dice que tiene derecho a saber mis pecados porque es mi mamá, yo creo que no tiene razón, pero no sé qué contestarle, por eso vine a preguntarle”, yo le dije: “Mira, la Iglesia nos enseña que la conciencia es la parte más íntima y secreta de la persona, en la que se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en lo más íntimo de ella, por lo tanto, la conciencia es la parte más privada de cada uno, en la que nadie puede entrar si uno no le abre libremente su conciencia, así que nadie puede obligarte abrirle tu conciencia, no estás obligada, de ninguna manera a decirle a tu mamá ni a nadie los pecados que cometes, porque la conciencia es lo más sagrado que tenemos; cuando libremente decides ir a confesarte confiesas al sacerdote tus pecados para que te los perdone, solo si libremente quieres recibir el perdón de Dios”, entonces ella me dijo: “Padre, me tranquilizan mucho sus palabras, pero ¿cómo le hago para que mi mamá lo entienda?”, yo le respondí: “Dile lo que yo te dije, y si no te cree, dile que vaya a preguntarle a un sacerdote”, ella me dijo: “Gracias padre, eso haré”, yo le dije: “Espero haberte podido ayudar; y recuerda, nunca te acerques a comulgar en pecado mortal, eso es un sacrilegio, mejor confiésate antes de comulgar o si no te alcanzaste a confesar abstente de comulgar hasta que te confieses, pero nunca comulgues en pecado por ‘respetos humanos’”, ella me dijo: “¿Qué son los ‘respetos humanos’?”, yo le dije: “Es actuar para quedar bien con alguien, sin tomar en cuenta a Dios”, ella me dijo: “Ya entendí padre, y le aseguro que no lo volveré a hacer”, yo le dije: “Debemos respetar la santidad del Sacramento de la Eucaristía”, ella me dijo: “Eso haré padre, muchas gracias”.

Quien pasa por alto la conciencia de una persona, la ignora o la presiona, atenta contra su dignidad. La Iglesia, defensora y servidora de la verdad, defiende la libertad de conciencia y la dignidad de la persona humana y considera sagrada la conciencia de cada uno. ‘Respetos humanos’ es un término que puede sonar muy positivo, como si significara que respetamos los derechos humanos o algo así, pero en cristiano quiere decir algo muy distinto: tener ‘respetos humanos’ consiste en decir o a hacer algo sólo por el deseo de quedar bien con los demás o por el temor a la desaprobación de los demás. Poner atención al qué dirán y no al qué dirá Dios. Que nadie se sienta forzado a abrir su conciencia por obligación, ni siquiera a sus propios padres. Padres de familia, cuidado con el férreo control que a veces quieren tener sobre sus hijos, aunque lo hagan con buena intención les pueden hacer un daño terrible, porque o los obligan a mentir, o los obligan a confesarse sin estar arrepentidos, o peor aun los llevan a cometer sacrilegio, ya que comulgan en pecado mortal para no verse descubiertos de algún pecado cometido. Respeten el valor sagrado de la conciencia de sus hijos, sus hijos no son objetos que les pertenezcan, ciertamente deben aconsejarlos, exhortarlos, corregirlos, pero no querer controlar sus pensamientos, ni querer conocer forzadamente sus secretos más profundos, la conciencia es el núcleo mas sagrado de la persona y es inviolable, respetemos la sacralidad de la conciencia de cada persona.

Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.