En una ocasión una joven que se iba a casar pronto, en su confesión me decía: “Padre, estoy enojada con el sacerdote que va a celebrar mi boda”, yo le respondí: “Pero ¿Por qué estas enojada con él?”, ella me respondió: “Primero, el padre que va a celebrar mi boda cambió varios cantos que mi novio y yo habíamos elegido para nuestra boda”, entonces yo la interrumpí para preguntarle: “Pero, ¿les dio alguna razón?”, ella me respondió: “Pues dijo algo acerca de que no eran propios para la liturgia o algo así, no puse mucha atención por el coraje que me dio”, yo le dije: “Mira, es que los cantos que se deben cantar en la misa deben reunir ciertas características, esto lo dicen las disposiciones de la Iglesia sobre la música y el canto litúrgico, por eso no puede cantarse o tocarse cualquier melodía o canto, sino solo los que sean propios para la liturgia”, ella me interrumpió y me dijo: “Es que eran cantos y melodías muy bellos, algunos temas de películas, que escogimos con antelación con las personas del coro y de pronto el sacerdote donde nos vamos a casar dijo que no aprobaba todos los cantos y que algunos deberían de cambiarse”, yo le dije: “Pues eso es lo que debe hacerse, un esquema de cantos para una ceremonia debe someterse a la aprobación del sacerdote del templo donde se vaya a celebrar, para que lo apruebe, no según su voluntad, sino según los criterios que manda la Iglesia”, entonces ella me preguntó: “Y ¿Cuáles son esos criterios?”, yo le respondí: “que los cantos y las melodías que se elijan para la misa primero sean católicos, es decir que no sean de otra religión, y además, que sean litúrgicos, es decir, que hayan sido compuestos para la misa, por tanto, no se puede cantar cualquier canto, ni entonar cualquier melodía, por bella que sea”, entonces ella me dijo: “Bueno, bueno, hubo otra cosa que me molestó mucho que también hizo este sacerdote, y es que no nos permitió redactar nuestros propios votos”, yo le dije: “Mira, esa es una costumbre que practican nuestros hermanos protestantes en sus celebraciones de matrimonio, pero nosotros los católicos ya tenemos un rito preestablecido para la celebración del matrimonio, por tanto, los novios no pueden cambiar el rito del matrimonio a placer, el rito debe respetarse y seguirse tal como lo aprobó la Iglesia”, entonces ella me dijo: “Es que había cosas que yo quería decirle a mi novio en el día de nuestra boda y que él quería decirme y ahora por culpa de ese sacerdote no podremos hacerlo”, yo le dije: “Mira, si dentro de la misa no pueden decir esos votos que ustedes elaboraron pueden pronunciarlos en la fiesta de su boda, ahí es el espacio adecuado para eso, o en privado, pero no podemos admitir en la Iglesia que cada pareja que se casa haga su propio rito o sus propias modificaciones, eso no es correcto y hasta podría poner en peligro la validez del matrimonio”, entonces ella me dijo: “Pues no entiendo bien todo lo que me ha dicho, pero si así debe ser, lo acepto”.

Cuánta ignorancia de parte de muchos creyentes respecto a la celebración de los sacramentos, eso desgraciadamente lleva a querer que cada celebración se vuelva un intento de imponer sus gustos o caprichos sobre la liturgia de la Iglesia y si un sacerdote nos dice lo contrario lo tachamos de intransigente o de anticuado. En vez de que criticar a los sacerdotes por decirnos cómo deben ser las cosas, deberíamos agradecerles por enseñarnos a hacer lo correcto. A muchos bautizados les hace falta estudiar más su fe y conocer más sobre la liturgia de la Iglesia, para no intentar imitar costumbres protestantes o de otras religiones en la celebración de los sacramentos en la Iglesia.

Hasta la próxima semana, si Dios quiere.

Pbro. Eduardo Michel Flores.