Un día entró un señor al confesionario y visiblemente preocupado me preguntó: “Padre, ¿es verdad que la Iglesia ya no pide el ayuno y la abstinencia?”, yo le dije: “¿Por qué me pregunta eso? ¿Dónde lo oyó?”, entonces él me dijo: “Lo que pasa es que el Miércoles de Ceniza les recordé a mis compañeros de trabajo que ese día obligaba el ayuno y la abstinencia, pero ellos me dijeron que andaba yo atrasado, porque desde hace tiempo que la Iglesia ya no exige a los cristianos el ayuno y la abstinencia; me dijeron que eso ‘ya había pasado de moda’, obviamente yo no les creí, y les dije que seguían vigentes, pero uno de ellos me dijo que fuera a preguntarle a un sacerdote para que me lo dijera, además me preguntaron si yo sabía cuál era el significado del ayuno y la abstinencia, y les dije que creía que eran actos de penitencia, pero como no estaba seguro mejor quise venir a preguntarle”, entonces yo le dije: “Hizo bien en venir a preguntar, siempre que uno tenga dudas sobre las disposiciones de la Iglesia lo ideal es preguntarle a un sacerdote, y respecto a eso que le dijeron hay que hacer varias aclaraciones, la primera de ellas es que la Iglesia hoy manda a los cristianos observar el ayuno y la abstinencia el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo y la abstinencia todos los Viernes de Cuaresma, está mandado por el Código de Derecho Canónico, que es la ley de la Iglesia, y que señala que el ayuno obliga desde los 18 años en adelante y hasta los 59 y la abstinencia desde los 14 años en adelante. El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día y otras dos mas leves y la abstinencia en no comer carnes rojas; algunas personas creen que estas disposiciones ya no tienen vigencia, pero están equivocados, siguen vigentes y obligan; aunque también es cierto que la ley de la Iglesia faculta a los obispos de cada país para que ellos puedan decidir, en algunos casos y previa autorización de la Santa Sede, sustituir el ayuno o la abstinencia, toda o en parte, por otras formas de penitencia, sobre todo por obras de caridad y prácticas de piedad”, entonces él me dijo: “Padre, y una persona enferma que esté dentro de la edad en que obliga el ayuno o la abstinencia y por cuidar su salud no puede observar el ayuno o la abstinencia, ¿comete pecado?”, yo le dije: “Evidentemente que no, nadie puede pedirnos algo que sea contrario a nuestra salud o que pueda incluso dañar nuestra vida, por lo tanto, si una persona enferma no puede observar el ayuno o la abstinencia porque pondría en grave riesgo su salud, no comete ninguna falta, pero podría suplirla con una obra de caridad o un acto de piedad”.

El significado más profundo del ayuno y la abstinencia es que son actos penitenciales que se practican en recuerdo de la Pasión y Crucifixión de nuestro Señor Jesucristo, que se realizó en viernes, por eso manda la Iglesia observar el ayuno y la abstinencia los Viernes de Cuaresma y el Viernes Santo. Abstenerse de la comida y la bebida tienen como fin primero proclamar la primacía de Dios en la vida del hombre, en un mundo cada vez más materialista y consumista, además de introducir en la existencia del hombre el equilibrio necesario y el desprendimiento o la renuncia de los bienes legítimos que, sin embargo, pueden llegar a esclavizar al hombre. Le hace bien al ser humano liberarse de esas realidades para volver a referir su vida solo a Dios, porque como dijo el Señor: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Hasta la próxima semana, si Dios quiere.

Pbro. Eduardo Michel Flores.