Una vez una señora entro al confesionario y me dijo: “Padre, quiero preguntarle algo”, yo le dije: “Dígame, estoy para servirle”, entonces me dijo: “Antes que nada quiero decirle que yo soy muy católica, soy muy asidua a la Eucaristía, me confieso seguido, rezo el Santo Rosario, amo a la Iglesia y soy muy obediente del Santo Padre, esto se lo digo para que lo que le voy a decir no lo entienda mal, no vaya a creer que yo soy protestante, pero vino de visita una hermana mía que vive en Estados Unidos y que es ‘cristiana’ y me dijo que nosotros los católicos le damos culto a las imágenes de los santos y de la virgen, aunque está prohibido terminantemente por el mismo Dios en el libro del Éxodo y de Deuteronomio, donde se dice que ‘Dios prohibió tajantemente a los israelitas hacerse imágenes de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o de lo que hay debajo de la tierra’, y como me lo leyó de mi misma Biblia pues me entró la duda, yo tanta devoción que le tengo a mis imágenes, empecé a dudar y me entró miedo de estar haciendo algo que desagrade al Señor, por eso vengo a preguntárselo”, después de haberla escuchado atentamente le dije: “Es verdad que Dios mismo prohibió al pueblo de Israel hacerse imágenes, pero esa prohibición se hizo en un contexto bien específico, en primer lugar era una prohibición para representar a Dios, porque los pueblos cananeos que rodeaban a los israelitas eran pueblos idólatras y politeístas, adoraban ídolos y varios dioses, se representaban a sus dioses con figuras de animales como bueyes y vacas de oro, y eso fue siempre una tentación para Israel, en la que cayó muchas veces, por eso Dios prohibió hacerse imágenes para representarlo a él, pero esta prohibición se entiende en aquel contexto y en aquellas circunstancias históricas determinadas, sin embargo el mismo Dios nos enseña que las imágenes pueden ser utilizadas, esto sucedió cuando el pueblo de Israel caminaba por el desierto, en tiempo de Moisés, y el pueblo murmuró contra Dios y contra Moisés, y mandó Dios serpientes venenosas que mordieran a los israelitas y morían, clamaron al Señor y el mismo Dios mandó a Moisés hacer una imagen, una serpiente de bronce, así el que fuera mordido debería mirar a la serpiente si quería ser curado, así lo hacían y eran curados al mirar aquella imagen, no era la imagen la que sanaba, sino la fe en el poder sanador de Dios”.

Hermanos, no nos dejemos engañar por quienes atacan las imágenes, san Pablo dice que “Jesucristo es la imagen del Dios invisible”, así que el Dios invisible se da a conocer por medio de su Hijo, imagen visible del Dios invisible, por lo cual no podemos rechazar las imágenes porque sí; por otra parte, las imágenes son como las fotografías de nuestros seres queridos, a quienes no tenemos cerca, pero con sus fotografías los sentimos cerca aunque estén lejos, y les damos un beso, o les ponemos una flor, aunque sabemos que ellas no son nuestros seres queridos pero los representan, así debemos ver y entender las imágenes para darles el uso correcto que le ha dado la Iglesia durante siglos, apreciemos las imágenes en su justo valor y recordemos que a los santos se les venera y sólo a Dios se le adora.

Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Padre Eduardo Michel Flores
Confidencias del Confesionario.