En cierta ocasión un joven me preguntó en el confesionario: “Padre, ¿es verdad que cometo pecado si no aprovecho bien mi tiempo libre?”, yo le contesté: “¿Por qué me preguntas eso? ¿Es una duda tuya o alguien te la dijo?”, él me respondió: “Es que yo, apenas tengo un tiempo libre entre semana o el fin de semana, me siento a ver series televisivas y a veces me paso varias horas seguidas viendo la televisión, y mis papás se molestan y me dicen que estoy cometiendo un pecado al ver tanta televisión, yo primero no lo creía, porque pensaba que en mi tiempo libre yo podía hacer lo que yo quisiera, pero me lo han dicho tantas veces que ya me metieron la duda, por eso vine a preguntarle”, entonces yo le dije: “y tú ¿qué piensas de todo esto?”, él me respondió: “Padre, yo estudio y trabajo mucho, antes yo pensaba que en mi tiempo libre yo tenía derecho de hacer lo que yo quisiera, que a nadie le debía importar lo que yo hiciera, como levantarme tarde los domingos, o ver por horas sin parar la televisión, pero tantas veces me han llamado la atención mis padres que hay ocasiones en que he llegado a pensar que estoy desperdiciando mi vida al pasar horas y horas delante del televisor, viendo series y películas, la verdad es que a veces no sé qué hacer con mi tiempo libre, es por eso que sin saber qué hacer me puedo pasar varias horas seguidas viendo series de televisión o películas”, entonces yo le respondí: “Desgraciadamente el ser humano en la actualidad ha ido perdiendo la facultad de saber usar el ocio o tiempo libre, porque antes, las personas cuando tenían un tiempo libre lo aprovechaban para realizar actividades artísticas o intelectuales, como aprender a pintar, a dibujar, a tocar un instrumento musical, a componer una poesía o una canción, aprender un nuevo idioma, o simplemente salir a dar un paseo, ir a caminar, salir a encontrarse con los amigos, platicar, reírse, contar historias, anécdotas, etc. Hoy, el ser humano le teme al ocio, porque lo enfrenta consigo mismo, por eso trata de mantener su tiempo libre ocupado con actividades que lo evaden de una realidad que lo estresa y le desagrada, por eso se pasa horas en las redes sociales, viendo videos inútiles, o pegado a unos audífonos, oyendo algo a lo que le dicen música, pero que suena más bien a ruido, o se sienta pasivamente delante de la televisión y pasa horas interminables cambiando todos los canales, viendo todos los programas, series y películas. Definitivamente creo que es un pecado pasar tan egoístamente el tiempo, es decir, creer que porque es nuestro tiempo libre podemos hacer lo que queramos, incluso desperdiciarlo, o pasarlo inútilmente delante de un televisor, pero no es así, nuestro tiempo libre es muy valioso, y debemos aprovecharlo para bien, para edificarnos, para crecer como personas, por ejemplo aprovechar nuestro tiempo libre haciendo un apostolado, como visitar enfermos, o simplemente convivir más en familia, porque tristemente se ha ido perdiendo la convivencia familiar en los hogares, como cada uno tiene su televisor, o su tablet o su celular, cada uno se entretiene a su manera y gasta su tiempo haciendo lo que quiere. Antes las familias se reunían en la comida y en la cena y platicaban de lo que les pasaba en el día, contaban sus historias, se conocían, reían y lloraban juntos; desgraciadamente hoy no pasa así, difícilmente las familias se pueden reunir a comer o a cenar juntos, y si se reúnen cada uno tiene su celular en la mano y no son capaces de dejarlo a un lado o de apagarlo para convivir con los demás, se han vuelto desconocidos en su propia casa, viven bajo el mismo techo, pero no saben lo que les pasa a los demás miembros de la familia, porque falta la convivencia, está fallando la comunicación”.

El ocio es importante, porque es un tiempo recreativo en el que cada uno tiene la libertad de organizar actividades a su gusto, y disfrutar de lo que más le apasiona. Aminora el estrés, el cual puede verse aumentado en muchas ocasiones por el trabajo, y la excesiva carga de actividades cada día. Tener momentos de ocio permite que se pueda practicar un hobby, disminuir la presión y estar más relajados. Para todo aquel que desea aprovechar sus momentos de ocio al máximo, definitivamente viajar es una de las mejores opciones, porque viajar permite un desarrollo humano y cultural amplio, ya que se conocen otras personas, otras culturas y formas de vida. Hasta el sistema inmunológico se ve afectado de manera positiva cuando sabemos aprovechar bien el tiempo. Estar activos, desarrollando actividades agradables, permite que las defensas aumenten y mejore la calidad de vida. El ocio renueva el estado de ánimo e incluso mejora el sueño. Con el ocio se abren nuevas posibilidades de aprendizaje, ya que se pueden poner en práctica actividades que no se habían desarrollado antes, y que terminan siendo del interés de la persona que las realiza. Se mejora la socialización, compartir actividades en grupo, quedar de verse con amigos, realizar deporte en equipo, amplía el círculo de amistades, y consolida las relaciones sociales. Permite la posibilidad de conocernos a nosotros mismos, de dedicarnos un tiempo a valorar lo que nos gusta, a pensar en los proyectos que deseamos poner en marcha. Aprovechar bien el tiempo de ocio ayudará a que seamos más eficientes a nivel profesional y personal. Cuando se aprovecha el ocio de manera positiva puede ofrecer muchas ventajas saludables para la vida, pero si se emplea en actividades adictivas o poco saludables, no será una actividad enriquecedora como se pretende que sea para equilibrar la vida laboral y personal. El ocio debe llevarnos a fomentar también actividades que hagan crecer el alma, como la oración que afianza la relación con Dios o la lectura de un buen libro, que apuntala valores y actitudes positivas, acciones que reconfortan y ayudan a progresar como personas y a prosperar en el espíritu.

Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Eduardo Michel Flores.