Hace unos días me llamó una señora mayor y me preguntó: “Padre, debido a la epidemia que estamos padeciendo no he salido de mi casa para nada, mi nieto que vive conmigo es el que sale a hacer las compras de lo que necesitamos para vivir, pero yo no salgo para nada, mi esposo y yo hemos estado participando de la misa a través de la televisión, pero ya deseamos poder ir a misa al templo, tenemos hambre de recibir la comunión, sentimos necesidad de ir a adorar al Santísimo Sacramento, queremos confesarnos”, yo le dije: “La situación de pandemia que nos toca vivir es una situación inédita, verdaderamente nadie estábamos preparados para esto que estamos viviendo, sin embargo, es buena señal que deseen participar de la misa en el templo, eso habla bien de su fe, también es muy loable el hambre que tienen de comulgar y el deseo que sienten de visitar al Santísimo Sacramento, eso dice mucho de su piedad y devoción eucarísticas, es muy significativo que deseen confesarse, eso expresa con claridad su amor por el sacramento del perdón, pero mientras dure la contingencia no será posible participar de la misa o de la adoración presencialmente, pero al menos tenemos el consuelo de poder hacerlo desde casa, la comunión sacramental no puede recibirse por la televisión, pero al menos podemos hacer la comunión espiritual”, entonces ella me interrumpió y me dijo: “Padre, pero no es lo mismo”, yo le contesté: “Yo sé bien que no es lo mismo, pero es un medio que nos ofrece la Iglesia ante la imposibilidad de recibir la Sagrada Comunión, es un auxilio espiritual para tiempos como este en que nos es imposible acercarnos normalmente a los sacramentos”, entonces ella me dijo: “Padre, es un gran alivio espiritual que podamos ver la misa diaria y dominical por la televisión o por internet, pero estoy un poco confundida, porque el otro día, platicando con mi nieto, me dijo que si la misa ‘vale’ por televisión y por internet entonces deberíamos poder confesarnos por internet o por teléfono, yo le dije que creía que eso no se podía, pero me dejó pensativa y por eso le quiero preguntar ¿es posible confesarse por teléfono o por internet?”, entonces yo le respondí: “Mire, las personas que miran la misa por televisión o por internet en este momento están dispensadas de la obligación de asistir, así que eso de que la misa ‘vale’, no aplica cuando no obliga, y la confesión es un sacramento que para que sea válido es indispensable la presencia física de quien se quiere confesar ante el sacerdote, así que no se puede hacer una confesión válidamente ni por televisión, ni por internet, si algún sacerdote confesara por estos medios la confesión sería invalida, sin embargo, cuando una persona tiene deseos de hablar con un sacerdote puede marcar al teléfono de su parroquia y pedir hablar con un él para que le aconseje o le consuele. Además, cuando una persona no puede acercarse al sacramento de la penitencia por una razón válida, como una epidemia, por ejemplo, entonces arrepentido sinceramente puede pedir a Dios el perdón de sus pecados para alcanzar su misericordia, Dios tiene formas extraordinarias de hacernos llegar su gracia”.

Nadie sabe cómo reaccionar frente a una epidemia, el confinamiento de las personas plantea retos inimaginables, la vivencia de la propia fe se ve sometida a prueba, la recepción de los sacramentos que son fuente de alimento y fortaleza espiritual se ve comprometida y sometida a expresiones nuevas y desconocidas. Con mucha imaginación y creatividad la Iglesia ha respondido a las necesidades de los fieles transmitiendo la celebración de los sacramentos y actos devocionales a través de los medios modernos de comunicación, sin embargo hay líneas que no han sido cruzadas, como la que posibilitaría la confesión por medios electrónicos o de comunicación remota, y es que la razón es simple, la confesión es un sacramento que requiere el máximo de sigilo y de privacidad, donde se asegure la inviolabilidad del secreto de confesión, y eso desgraciadamente no lo pueden asegurar los medios modernos de comunicación como el internet, las redes sociales o el teléfono, así que mientras no se pueda asegurar la inviolabilidad del secreto de confesión por estos medios modernos de comunicación no será posible que la Iglesia permita que se realice.

Que Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.