Una vez un señor joven se acercó al confesionario y me preguntó: “Padre, ¿es pecado tener malos sueños?”, entonces yo le dije: “¿Por qué me pregunta eso? ¿A qué tipo de malos sueños se refiere?”, él me respondió: “Padre, yo nunca le he sido infiel a mi esposa, ni con el pensamiento, ni de deseo y menos de hecho, sin embargo, soñé que le era infiel a mi esposa y eso me perturbó mucho, y aunque sé que solo fue un sueño me sentí culpable y pensé que tal vez habría cometido algún pecado, por eso quise venir a preguntar”, yo le dije: “Mire, los sueños que tenemos no son un acto que realizamos con consentimiento y voluntad, no decidimos nosotros qué soñar o qué no soñar, soñar es un acto del hombre, pero no un acto humano, la diferencia es que los actos del hombre son aquellos actos que carecen de voluntad, conciencia o libertad y son realizados por el hombre desde su misma naturaleza humana. Los actos del hombre son los actos fisiológicos propios del hombre biológico, es decir, como especie del reino animal. Por eso, estos actos carecen de connotación moral y no pueden juzgarse desde ese punto de vista como positivos o negativos, ya que, no obedecen a un criterio o valor, sino a una conducta propia de su especie, por lo que se califican como amorales, por ejemplo: toser, estornudar, bostezar, respirar, soñar, son actos del hombre; mientras que los actos humanos son todas las acciones que realiza una persona en forma voluntaria y en los que interviene la voluntad, la razón y la conciencia. Son los actos que se originan en la parte más humana del hombre basándose en sus cualidades y facultades específicas como la inteligencia, libertad y voluntad. Se puede decir que los actos humanos manifiestan la riqueza o carencia de moral, ya que, pueden ser juzgados como buenos o malos en atención a los criterios o normas que los rigen. Por ejemplo, platicar, estudiar, trabajar, robar, mentir, matar, son algunos actos humanos”, entonces él me dijo: “Deje ver si entendí lo que me dice ¿entonces no cometo pecado, aunque haga una cosa indebida en un sueño, ya que los sueños no son voluntarios? Yo le respondí: “Efectivamente, usted ha entendido bien, soñar es un acto en que el hombre no hace uso de su inteligencia y de su voluntad, por lo tanto, no puede haber responsabilidad y no hay pecado. Pero hay que saber que los actos que están antes de un sueño o después de él sí pueden ser materia de pecado”, él me dijo: “A ver padre, explíqueme eso más detenidamente, por favor”, yo le dije: “Lo que le quiero decir es que antes de ir a dormir, que es cuando soñamos, estamos usando de nuestra inteligencia y voluntad, por eso si antes de ir a dormir una persona está viendo un programa indebido o inmoral en la televisión, eso sí es pecado, o si después de despertar

de un sueño erótico una persona comete un acto impuro eso sí es materia de pecado, pero el sueño en sí mismo no”, entonces él me dijo: “Le agradezco mucho padre, me ha aclarado mis dudas”.

Acto Humano es aquel acto que consciente, libre y voluntariamente realiza un ser humano, para conseguir un fin determinado. No debemos confundir cualquier acto del hombre con un Acto Humano. Para que un acto sea verdaderamente humano debe ser consciente, libre y voluntario, mientras que un acto del hombre simplemente, puede ser el que éste realiza, incluso, sin intervención de sus facultades superiores (inteligencia y voluntad), aquel que puede realizarse mecánicamente, que, al no intervenir en él, la razón ni la voluntad humana, no es libre. Se conoce también como acto reflejo o instintivo. El Acto Humano es el acto propio del ser racional y libre, por tanto, deliberado, consciente, que manifiesta la malicia o la bondad del hombre y la relación entre ese Acto Humano y la Moral. El Acto Humano constituye el objeto de la moral.

Que Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.