Hace poco vino una señora joven al confesionario y me decía: “Padre, ¿Es pecado salir de vacaciones en Semana Santa?”, yo le respondí: ¿Por qué me pregunta eso? ¿Dónde lo escuchó?”, entonces ella me dijo: “Es que mi familia y yo planeamos salir de vacaciones en la Semana Santa y una tía que se enteró nos dijo que no saliéramos, porque estos días eran días de guardar y que era pecado salir de vacaciones durante la Semana Santa, entonces a mí y a mi esposo nos hizo dudar y por eso quise venir a preguntarle”, yo le respondí: “Lo que enseña la Iglesia es que la Semana Santa, como su nombre lo dice, es la semana más importante del año para nuestra fe cristiana, porque se recuerdan, se celebran, y se actualizan los acontecimientos más importantes de nuestra historia de salvación, es decir, la pasión, muerte y resurrección de Jesús, por eso se dice que estos días son días de guardar, es decir, son días que los cristianos debemos dedicar a la oración, al recogimiento, al silencio, a la meditación y a la contemplación de la pasión de Cristo, y no a la diversión, ni al ruido o a la dispersión o distracción, que impide la concentración y la reflexión seria y profunda de los acontecimientos que recordamos y celebramos”, entonces ella me dijo: “Padre, todo eso que me dice lo entiendo bien, pero nosotros prácticamente no salimos fuera durante el año, ya que a mi esposo casi no le dan vacaciones en su trabajo y esta semana se la dan libre, por eso queremos aprovechar para salir y descansar, porque de verdad que nos urge salir de vacaciones y cambiar de rutina, pero no queremos ir si, como me dijo mi tía, es pecado salir de vacaciones en este tiempo”, yo le dije: “Lo deseable es que este tiempo los cristianos pudiéramos pasarlo en nuestras casas, participando de las celebraciones en la parroquia, meditando en familia o individualmente en los pasajes de la pasión de Jesús que están en los evangelios, haciendo incluso un apostolado, por ejemplo, visitando un orfanato o un asilo o ayudando a los migrantes; eso sería lo deseable; pero a veces lo deseable no coincide con lo posible, si efectivamente esta es la única semana que le dan a su esposo de vacaciones vayan sin el pendiente de que están cometiendo pecado, pero no se olviden de Dios en sus vacaciones y hagan lo posible de participar en las principales celebraciones de la Semana Santa en el templo mas cercano, y si no les fuera posible acudir a una iglesia, por lo menos recuerden los acontecimientos que se celebran cada día en un momento de oración familiar”, entonces ella me dijo: “Padre, me quita un gran peso de encima, saldremos de vacaciones, pero sin olvidarnos de Dios y trataremos de ir a la iglesia y de orar en familia”.

En la Semana Santa es muy importante centrar nuestra mirada en Jesús y en lo que hizo por nosotros, dar su vida, sufrir una pasión terrible y atroz por nuestros pecados, subir a la cruz en nuestro lugar, morir y resucitar. Nuestro Padre Dios nos ha amado tanto que ha entregado a su Hijo a la muerte para salvarnos. Los cristianos no debemos perder de vista la centralidad que tienen estos acontecimientos en nuestra vida, para que los recordemos con gratitud, los meditemos con recogimiento, los celebremos con fe y los actualicemos con alegría y así nos lleven a un compromiso de vida. Si estamos en nuestra casa o si salimos fuera lo importante es que no nos olvidemos de Dios y celebremos juntos nuestra fe, si nos es posible acudamos a una iglesia, si estamos en familia hagamos oración juntos, si no, lo hacemos individualmente, lo importante es que donde estemos no vacacionemos de nuestra fe.

Que Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.