En cierta ocasión entró al confesionario una señora mayor y me dijo: “Padre, quiero confesarme, pero primero quiero platicarle algo para saber si cometí un pecado o no”, yo le dije: “Adelante, la escucho atentamente”, ella me dijo: “Padre, yo tengo 84 años de edad, he sido testigo de muchas cosas en mi vida, y algunas muy feas, a mí me tocó en mi niñez la Segunda Guerra Mundial, he visto el hambre, la pobreza, la desigualdad, etc. pero en tiempos recientes he visto muchas cosas malas que antes no se veían, como la delincuencia organizada, el narcotráfico, la corrupción, las injusticias, inmoralidades de todo tipo, etc. entonces alguna vez he llegado a pensar que el demonio es más fuerte que Dios, porque el mal en el mundo se ve muy difundido, y a veces el bien no se ve por ningún lado, el otro día estaba comentando esto con mi hermana que vive conmigo y ella me dijo que eso que yo había pensado era un pecado, por eso quise venir a preguntarle ¿es pecado haber pensado alguna vez que el demonio es más fuerte que Dios?”, yo le dije: “Mire, creo que más que hablar de pecado habría que hablar de una percepción equivocada de la realidad”, entonces ella me interrumpió y me dijo: “Padre, ¿cómo va a ser una percepción equivocada de la realidad? si uno enciende la televisión para ver un noticiero, o si abre un periódico o si enciende la radio para escuchar noticias, casi todas tratan de asesinatos, robos, homicidios, extorsiones, crimen organizado, narcotráfico, corrupción, injusticias, delitos de todo tipo, es raro encontrar una buena noticia, prácticamente todas son malas, de ahí parte mi percepción de la realidad”, entonces yo le contesté: “Mire, su percepción de la realidad parte de lo que los medios de comunicación dicen, pero precisamente ese es el problema, que los medios de comunicación tienden a magnificar las malas noticias y a minimizar las buenas noticias, por una razón muy simple, porque vende más la mala noticia que la buena, póngase usted a pensar si los medios de comunicación van a publicar por ejemplo las obras de caridad que se hacen en instituciones de la Iglesia, la ayuda que se da a los necesitados, los cientos de migrantes que son asistidos en refugios para migrantes, los enfermos de SIDA que son atendidos en hospitales de la Iglesia que nadie quiere atender, los huérfanos que son acogidos en orfanatorios y los ancianos que son atendidos en asilos, los cientos de enfermos que son socorridos en centros asistenciales y los miles de hermanos en pobreza que son ayudados en instituciones como CARITAS, ciertamente no solo la Iglesia hace obras de caridad, pero estas que he enumerado lo he hecho solo para que vea que hay mucho bien que se hace en el mundo, pero no se publica, porque ‘eso no vende’, ‘no es noticia’, por eso creo que a veces partimos de una percepción equivocada de la realidad cuando afirmamos que parecería que el mal es más poderoso que el bien, o que el diablo es más fuerte que Dios, pero no es así, le aseguro que hay mucho bien que se está haciendo en el mundo, que el bien es más fuerte que el mal y que Dios es y siempre será más fuerte que Satanás”, ella me dijo: “No había pensado en eso, que se le hace más publicidad al mal que al bien, seré más crítica al ver las noticias y observaré con más cuidado el mundo”.

El mal que hay en el mundo es muy ruidoso, el demonio y sus seguidores, hacen mucho ruido, porque el diablo siempre quiere desesperanzar al hombre y hacerle creer que el mal es más fuerte que el bien, y que él es más fuerte que Dios, pero no es así. El bien es muy silencioso, porque el bien se hace sigilosamente, no se publica, no se publicita, y sin embargo el bien se está propagando, muchas veces imperceptiblemente, hay que creer apasionadamente en la fuerza del bien que procede de Dios y que se estádifundiendo en el mundo, aunque a veces no lo veamos. Por más mal que veamos en el mundo no dudemos nunca, ni siquiera por un instante, que Dios es más fuerte que el demonio y sus secuaces.

Qué Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.