Una vez entró al confesionario un señor y me dijo: “Padre, ¿es pecado guardar silencio frente a ciertas situaciones?”, yo le dije: “¿A qué situaciones se refiere?”, entonces él me dijo: “Pues verá usted, es que en mi casa suceden ‘cosas’ no muy correctas que digamos y yo, para no tener problemas con mis hijos o con mi esposa, mejor me quedo callado”, yo le pregunté: “¿Como a qué cosas se refiere?”, entonces él me dijo: “Mire padre, mi esposa y yo tuvimos tres hijos varones y una hija, los tres varones están ya casados y nuestra hija está aún en casa; bueno, es un decir que mis hijos están casados, porque dos de ellos no lo están, solo viven juntos con su pareja, pero no se han casado, ni por el civil, ni por la Iglesia, yo a veces quisiera decirles que pongan en orden su vida, pero prefiero quedarme callado para no tener problemas con ellos; y lo mismo pasa con mi hija, ella tiene un pretendiente desde hace tiempo y sale a donde quiera con él, incluso se van de fin de semana a la playa o a la montaña, yo no estoy de acuerdo con eso, pero tampoco le digo nada, para no provocar un problema con ella; también, uno de mis hijos ya tuvo un niño con su pareja hace un par de años y no lo han bautizado y parece que no tienen intenciones de hacerlo, claro que yo no estoy de acuerdo, pero no les digo nada para no tener un problema con ellos; mi esposa me dice que no les diga nada, porque si no los voy a alejar de la casa, y  ya no van a querer venir a visitarnos, sin embargo, yo no me siento bien guardando silencio, incluso le he dicho a mi esposa que tal vez estemos cometiendo algún pecado si no decimos nada, pero ella me dice que lo más importante en una familia es que haya paz y tranquilidad entre sus integrantes, que lo demás pasa a un segundo plano, yo no estoy seguro de eso y por eso he querido venir a preguntarle si no estaremos haciendo mal de querer salvaguardar la unidad familiar a costa de no decir las cosas como son”, entonces yo le dije: “Efectivamente, se hace mal si se guarda silencio sobre una conducta errada o una falta de una persona a quien debemos corregir, como los hijos, y solo para no tener problemas con ellos, porque si un padre de familia ve que alguno de sus hijos está haciendo algo indebido o ha omitido algo que debería hacer, es su deber llamarle la atención y corregirlo, el no hacerlo se considera un pecado de omisión, de los que pocas veces nos confesamos, porque a veces ni siquiera los reconocemos”, él me dijo: “Ya decía yo que estábamos cometiendo una falta por no hablar oportunamente, le agradezco padre que me haya aclarado las cosas, de ahora en adelante hablaré sin temor, viendo solo por el bien espiritual de mis hijos”.

Cuando algún miembro de nuestra familia o algún amigo o prójimo cercano comete una falta y preferimos quedarnos callados en lugar de corregirlos para evitar un problema con ellos, se comete un pecado de omisión que será más o menos grave dependiendo de la gravedad de la acción que se comete y que no denunciamos o corregimos por comodidad o por evitarnos problemas. Comete un pecado de omisión la persona que ve a otra que ofende a Dios por haber cometido una acción, o asumido una actitud, que le aleja de la voluntad de Dios, en materia grave, con plena advertencia y con total consentimiento y no la corrige ni le dice nada. El pecado es la omisión de no corregir ese acto o actitud. Es dejar de hacer aquello que nuestro estado de vida exige de nosotros. Por ejemplo, como padres de familia, pecamos de omisión cuando somos negligentes, cuando desatendemos nuestro deber y responsabilidad de corregir.

Dios los bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.