Esta pregunta me hacía una joven en el confesionario después de confesarse. Me decía: “Padre ¿cuándo la Iglesia va a ‘modernizarse’?”, la verdad no entendí en qué sentido me hacía esta pregunta, aunque lo intuí por los pecados que me había confesado, entonces le pregunté: “¿En qué sentido lo dices?, porque la Iglesia se ha ‘modernizado’ ya en el Concilio Vaticano II, y desde entonces ha tratado de hacerlo constantemente, pero la Iglesia no es una institución que deba ‘modernizarse’ como se modernizan otras instituciones”, ella me contestó: “Pues la Iglesia debería de ‘modernizarse’ en temas como el divorcio, el aborto, los anticonceptivos, el matrimonio entre personas del mismo sexo, las relaciones prematrimoniales, etc.”, entonces yo le repliqué: “Y para ti ¿cómo es que debería ‘modernizarse’ la Iglesia en esos temas?”, ella me respondió: “Pues aceptándolos, viéndolos como algo muy natural y normal en la vida de las personas de nuestro tiempo”, entonces le dije: “Mira, hay temas en los que la Iglesia no puede ‘modernizarse’ porque esto significaría cambiar la enseñanza de Jesús, cambiar el evangelio, y eso no puede ni debe hacerlo la Iglesia”, ella me replicó: “Pues así la Iglesia va a quedarse sin gente, sin jóvenes”, yo le respondí: “La Iglesia no es una institución que busque a toda costa llenar los templos o tener muchos fieles, incluso a costa de sacrificar la enseñanza recibida de nuestro Señor Jesucristo, por el contrario, la finalidad de la Iglesia es poner en contacto a las personas con la salvación que ofrece nuestro Señor Jesucristo, y esto lo hace a través de la predicación del evangelio y la enseñanza de la doctrina cristiana, por lo tanto debe ser fiel a ella, sin cambiar nada, sin poner o quitar nada para darle gusto a las personas, la Iglesia sólo debe ser fiel a Jesucristo, su fundador”, entonces ella me dijo: “Pero ¿y las personas? Para la Iglesia ¿No importamos?”, “Claro, le dije, precisamente es pensando en la personas que la Iglesia realiza este valiosísimo servicio a la verdad, pensando en su bien eterno, en su salvación, porque si la Iglesia aceptara lo inaceptable entonces además de traicionar a Jesucristo traicionaría a las personas a las que está llamada a dar un servicio en la verdad y en el amor”, poco a poco noté que esta aguerrida joven fue entendiendo los motivos que nos mueven a los sacerdotes a permanecer en la verdad y proclamar el evangelio aunque lo que digamos no sea muy popular o atractivo”.

Amigos, no nos engañemos pensando que si la Iglesia aceptara los temas controversiales y escandalosos de nuestro tiempo entonces sí comprendería al hombre de hoy, al contrario, si la Iglesia aceptara todo, estaría negando su esencia, porque la Iglesia existe para proclamar la verdad, para anunciar a Jesucristo, para dar a conocer su evangelio, para poner a los hombres en contacto con la salvación y traicionaría rotundamente su misión si por acercarse a los jóvenes y gente de nuestro tiempo aceptara lo inaceptable y considerara como normal lo que es contrario al plan de Dios sobre la persona, sobre la vida, sobre el matrimonio y la familia. Que Dios les bendiga. Nos leemos la próxima semana.

Padre Eduardo
Confidencias del Confesionario