En cierta ocasión una señora entró en el confesionario y antes de confesarse me preguntó: “Padre, ¿cree usted que yo sea una madre posesiva?”, yo le respondí: “¿Por qué me pregunta eso? ¿Cree usted que lo es?”, entonces ella me respondió: “Padre, lo que sucede es que tengo un hijo que pronto va a terminar la preparatoria y se quiere ir a estudiar la universidad al extranjero, la verdad es que su papá y yo le facilitamos todos los medios a nuestro alcance para que pudiera prepararse muy bien, desde pequeño lo hemos llevado a las mejores escuelas, le hemos puesto profesores particulares, le puedo decir con orgullo que mi hijo sabe varios idiomas, ha estudiado mucho, ha sacado los mejores promedios de su escuela, incluso sus profesores nos han felicitado por las calificaciones de nuestro hijo”, entonces yo la interrumpí y le dije: “Pues yo también los felicito, los padres de familia que se esfuerzan por darle una buena educación a sus hijos deben sentirse orgullosos y satisfechos con los logros y los éxitos de sus hijos”, ella me dijo: “Muchas gracias padre, lo estamos y mucho, pero la cuestión aquí es quecomo le decía, ahora que nuestro hijo se encamina a terminar la preparatoria nos ha manifestado en repetidas ocasiones que quiere irse a estudiar la universidad a otro país, la verdad el solo oírlo decir otro país y universidad me llena de miedo, me siento aterrada, me da mucho temor pensar en todos los peligros que mi hijo puede encontrar lejos de casa, la verdad es que cada vez que mi hijo quiere hablar del tema yo trato de cambiar la conversación, porque no quiero ni siquiera pensar en la posibilidad de que se vaya a otro país o a otro continente, mi esposo me dice que tarde o temprano tendremos que afrontar ese tema y tener esa conversación con nuestro hijo, pero yo no quiero ni siquiera considerarlo, he llorado mucho en secreto, porque solo la posibilidad de pensar que mi hijo se vaya me parte el corazón, he recordado su infancia, su adolescencia y se me hace que su vida se nos ha ido como un suspiro. El otro día platicando con una amiga me decía que tal vez yo sea una madre posesiva, porque ni siquiera quiero considerar la posibilidad de que mi hijo se vaya a estudiar fuera, y aunque yo, al principio lo negué, ahora estoy dudando y creo que tal vez es verdad y por eso no quiero pensar en que mi hijo se vaya, por eso le pregunto de nuevo, ¿cree usted que yo sea una madre posesiva?”, entonces le respondí: “Mire, no creo para nada que sea usted una madre posesiva, si lo fuera ni siquiera hubiera permitido que su hijo se preparara tan bien, porque usted y su esposo sabían muy bien que eso significaría tarde o temprano que él se fuera a estudiar o a trabajar a otro país”, ella me dijo: “Efectivamente padre, eso pensábamos mi esposo y yo al esforzarnos tanto en la educación de nuestro hijo, pero ahora ante su inminente partida, se me rompe el corazón siquiera considerarlo, y a veces me pregunto si estoy haciendo mal, o si soy una mala madre por pensar en el dolor que me causará que mi hijo se vaya, o si soy egoísta si pienso en mi dolor”, yo le respondí: “Mire, creo que es muy humano que a usted le duela en el alma siquiera considerar que su hijo se tenga que ir a estudiar al extranjero, ¿Qué madre sería si no lo sintiera? No creo, de ningún modo, que haga mal por sentirse como se siente, son los sentimientos maternales los que se están manifestando, es decir, está emergiendo esa relación fundamental madre-hijo que nunca se rompe, aunque pasen los años. No creo que sea una mala madre por pensar en su dolor, ni creo que sea egoísta de ninguna manera. A los padres les duele cuando los hijos se van, pero especialmente a la mamá, por esa relación tan estrecha que los une y que se remite hasta el tiempo que el hijo pasó en su vientre materno”.

Qué difícil es, a veces, dejar que los hijos se vayan, no es fácil para los padres pensar en ese momento de la vida de sus hijos, que llega, o porque deciden casarse, o porque se van a estudiar, o a trabajar lejos del hogar. Papás, es normal que se sientan tristes por la partida de sus hijos, sobre todo cuando los hijos son muy jóvenes aun, pero saben muy bien que es la ley de la vida, los hijos son prestados, no son propiedad de sus padres, le pertenecen a Dios, así que los papás deben cumplir su tarea de prepararlos para la vida, para que sean buenas personas, y los hijos deberán, en su momento, ir a enfrentar los retos y desafíos que el mundo les plantee. Es normal que los papás tengan temor por el futuro de sus hijos, por lo que les depara el porvenir, más aun cuando se van lejos, pero hay que dejarlos volar, deben confiar en los valores y principios que sembraron en ellos y dejarlos ir, con todas las recomendaciones y precauciones que puedan tomar, con todos los consejos que les puedan dar, pero finalmentedejarlos ir, los hijos tendrán éxitos y fracasos, pero esos también les ayudarán a forjarse, aprenderán de sus errores y caídas y saldrán fortalecidos. No olviden recomendarles que no se alejen de Dios y decirles que siempre contarán con su familia. Oren por ellos y llámenles de vez en cuando, pero déjenlos ser, déjenlos emprender el vuelo, déjenlos hacer su vida, y con la ayuda de Dios y los buenos ejemplos y consejos de sus papás, seguramente llegarán a ser gente de bien.

Que Dios los bendiga, nos leemos la próxima semana.

Pbro. Eduardo Michel Flores.