Así razonaba en cierta ocasión un adolescente que se acercó al confesionario. Me decía que sus padres no lo querían, y cuando le pregunté por qué decía eso me dijo: “Es que mis padres me regañan mucho, me gritan por todo, todo lo que hago está mal, siempre me señalan mis errores, me los echan en cara”, entonces yo le dije: “no creo que tus padres no te quieran”, y comencé a preguntarle: “¿tus padres te han golpeado?” y me dijo: “no, nunca”, “¿te han dejado sin comer?”, y me contestó: “jamás”, “¿acaso no tienes casa o donde dormir?” y me dijo: “tengo una recámara para mí solo y no me falta nada en mi casa”, entonces le pregunté: “¿todavía sigues pensando que tus padres no te quieren?” y bajó la cara como avergonzado y me dijo: “creo que sí me quieren, pero ¿por qué me regañan tanto?” entonces le dije: “Tus padres te quieren mucho, por eso no quieren que te desvíes por el mal camino, ellos quieren lo mejor para ti, por eso te exigen tanto, quieren que seas una persona que dé lo mejor de sí, que seas excelente en lo que haces, por eso te piden que seas el primero en todo. Le dije: “a veces nuestros padres no saben cómo decirnos que nos aman, sobre todo cuando estamos en la edad adolescente, porque es una edad difícil, de rebeldía, pero nuestros padres nos aman, ya el solo hecho de habernos traído al mundo implicó para ellos un acto de amor a Dios, nuestros padres no aprendieron a ser papás en ninguna escuela, así que a veces no saben cómo serlo, pero lo importante es que nos aman”.

Qué importante es para los hijos escuchar de sus padres decir que los aman, eso les da mucha seguridad en sí mismos y crece mucho su autoestima. Papás, aunque tengan que regañar a sus hijos por algún error cometido, por alguna mala acción, por favor díganles que los aman, que por eso los regañan, que por eso les llaman la atención, si no lo hacen sus hijos creerán que los regañan porque no los quieren, y ese es un error que se puede evitar. Hay papás que dicen: “¿para qué les digo que los quiero? Ellos ya lo saben”. Sí, es verdad que ya lo saben, pero si lo oyeran más frecuentemente se sentirían mejor y tal vez evitarían caer en algunas faltas de las muchas que cometen a veces por llamar la atención de sus padres. Padres quieran mucho a sus hijos y díganselo, ellos tarde o temprano se lo agradecerán, se los aseguro. Que Dios esté con ustedes en el camino de la vida. Hasta pronto.