Meditar con la Imitación de Cristo del beato Tomás de Kempis siempre es una buena idea y nos ofrece una oportunidad de encuentro con Jesús y con nosotros mismos. Nos acerca a las verdades fundamentales de nuestra fe y de nuestra vida. Nos recuerda temas claves que fácilmente olvidamos, como son el amor, la prudencia, el abandono, la paz, el sentido del sufrimiento, el ejemplo de los santos, el arrepentimiento, la vida Eucarística y la preparación para la muerte.

Tomás de Kempis fue un monje alemán nacido en 1379. Ingresó a los 18 años en el monasterio de los Canónigos Regulares de San Agustín. A partir de esa entrada toda su vida transcurrió en ese monasterio, en ese rincón del mundo. Se dedicó a la oración, a la meditación, a las charlas, a las consultas espirituales y a copiar libros. A Tomás se le dificultaban todos los negocios del mundo. Su fuerza radicó en su vida espiritual que pudo plasmar en la Imitación y en otros escritos.

La Imitación de Cristo nos puede ayudar a encontrarrespuestas para las siguientes preguntas que cada quien puede hacerse: ¿Dónde estoy? ¿En qué lugar me encuentro ante mi mundo afectado por una pandemia? ¿Dónde estoy ante mi familia y los que me rodean que me necesitan? ¿Dónde estoy ante la misión que Dios me ha encomendado? ¿Dónde estoy ante el amor de Dios?

“¿Dónde estás cuando en ti no estás?” Esta pregunta la encontré en La Imitación de Cristo y me llevó a un análisis profundo que dio origen a este poema, a esta oración:

POR SIEMPRE TE DOY GRACIAS

¿Dónde estoy Señor cuando en Ti no estoy?

No quisiera estar en ningún lado.

Si me alejo de tu rumbo en el hoy

la inquietud me atormenta en el vado.

El gozo de la buena conciencia

Tú lo regalas al que Tú habitas,

quiero permanecer en tu esencia:

en Trinidad mi vida gravita.

¿Cómo estoy, mi Dios, cuando en Ti espero?

Radiación, plenitud en silencio,

lirio blanco, camino de cielo,

suave destino, voz en el tiempo.

Entrego mis campanas al viento

como ofrenda de vida a María,

santifica mi alma con tu aliento,

quiero ser pequeña en esta vía.

Danza del Señor en el vacío,

cántico en fervor de lo distante;

ángeles contemplan con suspiros,

lo bello se funde con lo grande.

El cosmos es reflejo divino,

la gota de agua sana al herido;

una palabra invita al retiro,

atrás del azar viene el designio.

¿Por qué estoy, mi Bien, en tus razones?

Siendo nada me quieres Contigo.

¿Dónde estoy cuando aprecio tus dones?

En tu Corazón, Jesús, mi amigo.

¿Dónde estás Señor si no te veo?

Estoy aquí, en la brisa suave;

en tu sueño profundo de anhelo,

sacramento de amor como clave.

¡Ya te veo mi Padre adorado!

¡ya te siento llegar dulcemente!

Un encuentro, momento sagrado,

¡yo soy de Jesús, lo seré siempre!

Voces en el Tiempo

Martha Moreno