Me preguntaba una vez una joven en el confesionario, me decía que tenía un novio al que quería mucho, que tenía años con él, que habían hecho incluso planes para casarse, pero que recientemente había empezado a interactuar con otro joven, a quien por diversas circunstancias había comenzado a tratar muy cercanamente y que había nacido entre ellos una amistad cercana y sincera que ella sentía que ya no era simple amistad sino verdadero amor, estaba muy confundida y me preguntaba si era posible que una mujer se enamorara de dos hombres al mismo tiempo, porque decía sentir amor por los dos, de diferente manera. Se veía que verdaderamente sufría mucho por pensar que debía decidirse por uno de los dos y que a otro debía dejarlo de lado, pero no sabía cómo elegir, no entendía por qué Dios permitía que tuviera ella sentimientos tan fuertes hacia ambos. Entonces yo le invité a calmarse, a pensar serenamente, le dije que tal vez le ayudaría a discernir el que se diera cuenta que no es lo mismo “enamorarse” que “amar” a alguien, no soy un experto en temas de amor, pero distingo que hay una diferencia muy grande, enamorarse suele ser una sensación que se experimenta hacia una persona basado más bien en rasgos exteriores de su persona, como su apariencia, su sonrisa, su forma de hablar, etc. mientras que el amor es una experiencia que se tiene basados más bien en elementos más interiores, como los valores de una persona, lo que piensa, lo que cree, lo que lo motiva a actuar, etc. Entonces le dije a esta joven que se preguntara si creía que lo que sentía por estos dos muchachos era amor o enamoramiento, primer paso para poder discernir. Luego le dije que a veces se puede uno confundir en los sentimientos hacia una persona y confundir amistad profunda con amor, yo le sugerí que se preguntara con cuál de los dos se veía a futuro casada y con hijos, le sugerí que orara a Dios para que él le ayudara a discernir, también le propuse pedir consejo a personas que de verdad la amaran para que le dieran el mejor consejo. Después de que dialogamos un buen rato se retiró en paz con la tarea de preguntarle a Dios y de preguntarse a sí misma quién de los dos debía ser el hombre de su vida.

Qué importante es la oración para el discernimiento en los momentos de confusión, pero también qué necesario el pedir el consejo a los demás, sobre todo a quien nos quiere, para poder ser ayudados a discernir en momentos difíciles en nuestra vida, no dejemos de orar siempre porque la ayuda de Dios nos es siempre necesaria y sepamos humildemente pedir consejo cuando lo necesitamos, porque la sabiduría y la experiencia de los demás nos puede ayudar en nuestro camino de la vida. Dios bendiga e ilumine su caminar.

Confidencias del confesionario.       P. Eduardo Michel Flores.